“Con la escritura se viaja al futuro” por Edgar Khonde

libro y computadoraA partir de este instante invertiré un lapso de tiempo para escribir estos párrafos. -Me siento frente a la computadora, dispongo a sus costados los libros de Tabucchi, Castillo Gómez y Kafka-. El tiempo afuera del ejercicio escritural habrá transcurrido hacia adelante. -Hojeo cada libro para revisar las señalizaciones que les hice, para verificar que no tenga que interrumpir la escritura-. La escritura me habrá transportado al futuro. Ningún acto escritural pretende asirse al presente o al pasado, siempre tiene por objeto el mañana. -Cojo uno de Piglia en donde aborda a Felice como la lectora preferida de Kafka; que aún no sé si utilizaré.- La escritura a diferencia de la lectura que puede sostenerse dentro del ahora y viajar hacia atrás, no puede hacernos volver sobre la historia.

 

Hace unos días, recuerdo que leí una sentencia, he olvidado al autor: «escribir es borrar»; o lo que interpreto como no estar satisfecho nunca de lo logrado. Kafka, de quien Piglia (2005, 44) afirma que liga la escritura a una estricta disciplina asociada con el mundo militar, dejó constancia de su obra a su pesar (todos sabemos que le pidió a Max Brod destruir su obra literaria). Tal vez nunca estuvo satisfecho con los resultados de su cifrar la lengua. Sin embargo, que yo sepa, no dejó instrucciones de qué hacer con las cartas que le escribió a Felice Bauer. Quiero suponer que la obra de Kafka no existe, porque fue destruida de acuerdo a sus deseos, el testimonio que nos queda es su escritura epistolar[1]. Una escritura privada que -la carta- funciona como objeto-memoria, en palabras más menos de Castillo Gómez (2006, 59).

 

mujer leyendo ventanaPienso que una carta no es en sí un pleno texto escritural, ni literario, sino un discurso que se enroca entre oralidad y escritura. Parto de mi experiencia como escritor de cartas. A veces, pocas en realidad, cuando escribo alguna guardo un borrador que suelo utilizar para convertirlo en un texto literario. Llevo una bitácora de sueños, y como Kafka a Felice, recurro a contarle un sueño a través de una carta a una destinataria (yo también tengo una lectora preferida). Si leo la carta en voz alta, regularmente me parece correcta, coherente; imagino luego a mi lectora leyendo la carta en voz alta. En una lectura silenciosa, encuentro ausencia de preposiciones, redundancias, ausencia de nombres o presuposiciones que sé que esa lectora comprende, pero que ningún otro lector va a poder descifrar.

 

Tabucchi (2010, 239) tiene una novela epistolar, en ella, en uno de los capítulos dice: «Quisiera realmente escribirte una carta, un día de éstos, una carta total, una carta verdadera y total, lo pienso y pienso cómo sería si te la escribiera: estaría escrita con palabras normales y corrientes, ya desgastadas por las muchas personas que las han dicho (…)».  A través del capítulo Tabucchi le describe a su destinataria cómo tendría que ser escrita la misiva. Cuando un lector lo lee, entiende que de hecho está leyendo la carta, no una pre-carta. Tabucchi, prepara a su lectora para recibir el ejercicio de su escritura.

Kafka (2010, 42) también prepara a su lectora: «Anoche soñé contigo por segunda vez. Un cartero traía dos cartas certificadas a mi nombre, dos cartas tuyas (…)». En contexto, en algunas cartas que Kafka le escribe Felice, le cuenta sus sueños. Le comparte esa escritura privada y la hace guardián de su memoria. Decía una amiga que los recuerdos no forman parte del tiempo porque se les saca de ahí; en palabras de Castillo Gómez (2006, 59) las cartas son «(…) herramientas para el recuerdo e instrumentos para la expresión de la identidad privada.»

 

cartaLa oralidad es inasible, la escritura es un recurso para sostener lo oral, y acudir a ello en otro momento. La oralidad se supone refleja más fielmente el pensamiento, el lenguaje funciona como un traductor de un lenguaje interno, deseablemente preciso. Sin embargo, cuando el que escribe lee y relee lo escrito, fácilmente se percata de que lo escrito no concuerda con lo que tiene en la cabeza. Oralmente es difícil percatarse de ello, ya que no se puede acudir al sonido[2].

Tomé un taller de escritura. Uno se puede imaginar que en un taller de escritura puede aprender una de dos cosas: a escribir bajo reglas ortográficas o, a escribir literatura. El taller no estaba dirigido a cumplir ninguna de esas expectativas, lo cual me pareció un acierto a la segunda clase. Las primeras sesiones me ocuparon en el quehacer de escribir relatos autobiográficos. Este ejercicio me remontaba a la escritura de las cartas que he escrito, ¿por qué? Supongo yo que porque escribo para un lector, una lectora. Para mí es una herramienta tener en mi mente el rostro de mi lectora. Sé que mi lectora no es una simple lectora. Sé que esa lectora es una lectora con un bagaje amplio como lectora y que mientras descifra los signos de un texto, anota sobre la escritura sus observaciones y correcciones. Mi lectora, incluso corrige mi oralidad cuando compartimos espacio y tiempo; tal vez mi lectora tiene una neurosis de correctora. Tener presente esto en el taller me hacía preguntarme la intención de mi escritura, no cómo lo escribía ni las palabras que usaba, sino lo que escribía. Pienso que un hablante ensaya lo que le va a decir al otro, a través de la escritura puedo ensayar lo que diré ante mis interlocutores. El taller de escritura, al menos eso se intentó, podía ofrecer la visión de que había opciones de decir -y escribir- una misma idea. Todos los ejercicios que escribí en ese taller, eran parte de una carta, o así lo concebí.

A través de los día a día las ideas que se despertaban me llevaron a preguntarme, que: ¿si existe una ingeniería del lenguaje no es acaso factible que también exista una ingeniería de la escritura? Supongo que sí. Si ustedes ponen en el buscador de Google: ingeniería de la escritura, el buscador no arrojará un sólo resultado que mencione algo relacionado a formas y construcciones de la lengua escrita; al menos en español no, no busqué en inglés. Es posible que, si apelamos a Google como al oráculo que lo sabe todo, nadie se haya planteado el problema. A mí no se me habría ocurrido buscar sino hasta que una compañera del taller me preguntó qué hacía yo inscrito, mi respuesta fue: es que este tema de la ingeniería de la escritura, pues, quiero saber de qué se trata. Mi compañera preguntó: ¿y eso de dónde lo sacaste? Me asombró un poco su cuestionamiento porque para mí era obvio que el Taller de Escritura consistía en plantear la ingeniería de la lengua escrita como posibilidad del éxito de la escritura personal.

 

Es obvio que por las cartas podríamos describir e incluso explicar la ingeniería de la escritura epistolar. Los textos literarios, a través de la teoría literaria, son explicados cercanamente por medio de una ingeniería. La cosa es que son explicados, pero no replicados. Escribir, escribir lo que sea, a fin de cuentas podría resumirse a poder ordenar palabras y pensamientos, ordenar sintagmas que en el discurso tengan la posibilidad de ser interpretados como el hablante-escritor los haya concebido en su mente. Ese taller me hizo pensar que sí, y que era posible aprender y aprehender y luego compartir esa ingeniería de la escritura. Pero hay que borrar y deshacer borradores y volver a escribir. Enseñar también es un poco enseñar a desaprender, comenzando con enseñar que es posible escribir, que cualquiera puede hacerlo. Por ejemplo, si pensamos en las cartas, las probabilidades de que la gente haya escrito alguna vez en su vida, aumentan.

Salgo a andar en bicicleta con un amigo escritor. Una vez le pregunté si existían tutoriales para aprender a andar en bici. Claro que existen pero nadie aprende pensando sino haciéndolo, dijo. Yo pude haber participado más en ese taller, mi presencia fue pasiva. Pero a manera de disculpa, puedo argumentar que quería ver cómo se desarrollaban los hechos. Qué sí y qué no era prudente, qué sí y qué no era relevante. Tal vez pensar en lo que se va a escribir sea un paso de la metodología, pero posterior al hecho de escribir lo que se piensa, como andar en bicicleta. ¿Cómo escribir si no sabes? Una forma podría ser que quien practica la escritura no se dé cuenta que está escribiendo.

 

carta-escritaCuando se escribe una carta, el que la escribe no sabe que está escribiendo sino qué está escribiendo, o no lo concibe de esa manera. Además, escribir una carta es un ejercicio cotidiano; no en uso y deshuso, sino posible. Tabucchi, Kafka, Gilberto Owen, John Keats, todos ellos escritores, todos también escritores de cartas comentaban su literatura a través de las misivas. Dejaban percibir a su lector el proceso ingenieril de sus propios textos. En su cartas, había visos de la obra negra de cada construcción verbal incrustada en el discurso. Además su tiempo, bien visto, era vuelto lenguaje escrito.

 

Hace unos días envié una carta en donde le explicaba a la destinataria que no solo iba a viajar hacia el futuro sino que iba a transformar el tiempo en palabras. Me volví mago y viajero cronomatográfico al mismo tiempo que me ejercité como escritor, y que hice uso de la ingeniería de la escritura de la carta. Podría decir que me volví un hombre complejo.

 

Termino de escribir esto, han pasado varias horas, aparentemente yo no me he movido. Y salvo los libros que he hojeado nada en este cuarto se ha movido. Cuando leía alguna línea de este texto regresaba al pasado, o me podía trasladar al futuro; cuando soltaba la lectura otra vez estaba en el presente. Escribir necesariamente me trajo al futuro, no había de otra, tampoco esperaba que el reloj corriera hacia atrás. Mientras otro hombre tal vez permaneció estático en su espacio y vivió de manera pasiva su presente (y de hecho continúa así), yo viajé al futuro, escribiendo.

 

La escritura, la práctica de ella, hace que uno advierta un mapa de lo que se tiene en la cabeza. Una escritura clara, con la práctica, supongo que le muestra al sujeto un posible orden de sus pensamientos (y se convierte en una ventana hacia sus yoes anteriores). Ahora bien, ignoro el resultado de que todos los sujetos tuvieran claros sus pensamientos. Tal vez individualmente sería horroroso: mirar el mundo con claridad, deslumbrados, honestos; quizás algo dentro de nosotros como sociedad, evolucionaría rápidamente, y sería igual de horroroso.

 

Más allá de escribir una carta, de viajar al futuro, de poder ver las trabes, cimientos, castillos y tabiques de la escritura, escribir para el otro es otra forma de abrazarlo.

Edgar Khonde

 

Twitter: @edgarkhonde

Bibliografía

 Castillo A. (2006). Entre la pluma y la pared. Una historia social de la escritura en los siglos de oro. Madrid: Ediciones Akal.

Kafka F. (2010). Sueños. Madrid: Errata naturae editores.

Piglia R. (2005). El último lector. Barcelona: Anagrama.

Tabucchi A. (2010) Se está haciendo cada vez más tarde (2ª ed.). Barcelona: Anagrama.

[1]   En esta especulación tampoco cabrían los pocos relatos que publicó en vida.

[2]          Si descartáramos los soportes tecnológicos, como las grabaciones.

 

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El Espejo por Daniella Giacomán Vargas

PINTURA FIGURA FEMENINA (3)Fabiola aprendió rápido. Desde callar cuando él hablaba por teléfono con su esposa hasta no dejar rastros de sí misma al salir de su casa. Ocho años duró la historia de Fabiola y Ernesto. Ocho años de hacer un homenaje cada semana a Eros.

Fabiola tenía 26 años de edad cuando conoció por azares del destino a Ernesto, quien era mensajero. Ella era una delgada asistente ejecutiva en una firma ubicada en Portales, en la ciudad de México y él era un mensajero que de vez en cuando llevaba la correspondencia a la empresa donde ella laboraba.

Lo que no sabía Fabiola era que el mensajero acababa de contraer nupcias por segunda ocasión y siempre pensó que era un divorciado más en busca de la aventura. Después de todo, ella no tenía compromiso y “el que saldría perdiendo seria él”, se decía a sí misma. Ella era delgada, de estatura promedio y poseía una larga cabellera negra que pocas veces la amarraba. Ella se sabía atractiva.  Pero no sabía hasta qué punto.

reloj-10Los días 1 y 15 de cada mes eran el marco ideal para que se encontraran Fabiola y Ernesto, quien llegaba siempre a las diez de la mañana. Todos en la empresa sabían que él era el mensajero porque ya tenía años llevándoles la correspondencia. Era el único  que no portaba uniforme, únicamente su gafete de identificación, su gorra y su motocicleta, que en varias ocasiones, le quisieron robar pero nunca pudieron.  Fuera de eso, a él no le gustaban los formalismos, ni los uniformes, ni nada que le recordara que debía seguir una vida de un empleado o de un “Godinez”, por así decirlo.

El ritual de la correspondencia era el mismo. Llegaba Ernesto a la oficina, subía las escaleras con la correspondencia en mano y saludaba a Fabiola, quien estaba en el primer escritorio. Intercambiaban un “Buenos días”, “Gracias” y “De nada”. No había más. Había miradas que se cruzaban entre sí únicamente. Momentos después, ella entregaba los sobres a quienes correspondían y luego regresaba a sus labores.

Ernesto era un hombre maduro. Tenía 45 años de edad y su cabello, ya predominantemente cano, revelaba la experiencia. Era de estatura baja y su color de piel era como el bronce. Siempre portaba su chamarra, sus gafas oscuras, sus cigarros Raleigh y su encendedor verde limón. Era el de la suerte, decía.

 

II La primera salida.

 

En una fresca mañana de julio, Ernesto cambió el rumbo de su historia con la chica y optó por comenzar a hablarle a Fabiola. Se quedaría más tiempo para platicar con ella, para conocerla y por si quisiera, invitarla a salir. No fue difícil. Un lobo de mar no batalla. Ernesto encontró la manera de captar su atención. Era muy hábil para contar historias, lo cual auguraba que al menos su primera cita sería interesante. Después de varias semanas, Ernesto le pidió su número de teléfono a ella, quien se lo dio sin reparo alguno. Ella siempre se repetía a sí misma que estaba para que la invitaran, no para invitar, y mucho menos para pagar. Ella siempre se repetía a sí misma que estaba para que la invitaran, no para invitar a nadie más y mucho menos para pagar.

Comenzaron a salir y poco a poco se fue creando una relación. No era amistad puesto que siempre que salían, había una tensión sexual evidente. Una noche de otoño Ernesto la invitó a un bar. Pero para que no sospechara de sus intenciones, le dijo que llevara a una amiga y así fue. Fabiola llegó al bar con Esther, su mejor amiga.  La noche se sentía diferente.

 Two-cups-of-beer-in-barDespués de unas cervezas, se atrevieron a bailar. Rompieron la barrera de sus espacios personales y se abrazaron. La rockola tocaba una, dos, tres, cuatro canciones y ellos seguían abrazados. Estaban embebidos entre sí que ni siquiera se dieron cuenta de la hora.

Ernesto no dejaba de observar a Fabiola. Recorría su cabello, sus ojos, su boca, sus manos, su espalda, su trasero, sus piernas… Una y otra vez. Ambos salieron en la motocicleta del mensajero. En el bar se había quedado Esther.

Tardaron 15 minutos en llegar al mirador de la ciudad. Un cerro no muy grande que tenía una vista impresionante. Hacía frío pero no lo suficiente como para impedir que Ernesto y Fabiola disfrutaran de esa noche. Y ahí comenzó la historia. Primero se besaron tímidamente hasta que él la tomó de la cintura y la abrazó. Fabiola hizo lo suyo, rodeó con sus brazos el cuello de Ernesto y continuó.

MiradorNo se escuchaba nada más que los besos y a lo lejos, el murmullo de los carros. No había nadie más. El mensajero trató de desabotonar la blusa de la joven, a lo que ella se opuso. La noche era demasiado hermosa como para estropearla. Luego de 10 minutos de intentos fallidos, Ernesto la llevó de regreso a casa.

 

II Aprendiz

 

Cada fin de semana iban al mirador y repetían lo mismo. Hasta que un día, Fabiola se armó de valor y se propuso cautivarlo de tal manera que ya no dejara de pensar en ella. Aprendió a hacerle el sexo oral a pesar de nunca haberlo practicado, pues sabía que con eso lo mantendría cerca. A ella le gustaba ser vista por él; le gustaba sentirse deseada, le gustaba recordar lo que le decían cuando era más joven. Le decían que era una mujer muy sensual y que podía tener al hombre que quisiera a su lado.

Pero realmente aprendió con él. Supo como dosificar los tiempos y las ganas de ambos. Entendió que entre más lento es el juego, es más intenso. Supo que no debía de hablar mientras estaba con él, únicamente moverse, gemir y observarlo fijamente a los ojos. El mensajero ya la deseaba cada noche. Incluso, en ocasiones repetía su nombre mientras dormía. Su esposa lo escuchaba pero nunca le tomó importancia. O fingió demencia. Con el paso del tiempo, de las noches y de las citas, Fabiola aprendió a “calentar” a su amante con solo tocar sus brazos, sus manos o recorrer su espalda con la lengua. Entre más tiempo pasaba, él se volvía más loco por ella.

motelesTodos los moteles de la ciudad fueron recorridos.  Todos en absoluto. Navidades, 14 de febrero, Día de la Bandera y los cumpleaños eran celebrados entre sábanas y calor. Cada fecha era importante no por lo que se festejaba, sino por el festín carnal que armaban entre sí. Los silencios, las miradas, el vaivén de las manos y piernas eran la delicia.

Justo cuando Ernesto le confesó a Fabiola que tenía una esposa, llegó otro invitado a la fiesta. Se trataba de un nuevo lugar que se convertiría por los últimos cuatro años en testigo de su historia sexual. Era la casa de un pariente del mensajero que le había dejado a cuidar. Cuando Ernesto tuvo las llaves en sus manos sintió una alegría inmensa. Era como haberse sacado la lotería, pero para efectos prácticos, era como tener su propio departamento de soltero. Pero no sólo eso, Fabiola había estado ideando en mente otras técnicas de seducción y encontró en un espejo de la nueva casa, la oportunidad de llegar al orgasmo con su amante. El ritual era sencillo. Una vez estando adentro del sitio, al que entraban sigilosamente cuidando de no ser vistos y tratando de no arrepentirse, comenzaban los besos.

Encendían el ventilador, prendían la luz y se despojaban de sus ropas. El mensajero, con su cuerpo marcado por los años y la experiencia, palidecía cada vez que Fabiola quedaba desnuda. Su blanca piel, sus suaves senos y caderas afiladas eran su banquete visual, que debía ser devorado lo más pronto posible.

Lo primero que había que hacer era colocarse frente al espejo. Ella adelante y él atrás. Luego seguía el preámbulo. El manoseo, la pasión, el festín carnal.

 

III Adiós al espejo

 

Luego del ritual frente al espejo, llegaba el momento del acto, en donde ambos se unían en un solo respiro, gemido y orgasmo.

No importaba que a veces no funcionara el ventilador o que la cama se moviera de más. Lo único necesario era que Fabiola se dejara guiar por sus sentidos y actuara libremente. Sólo una vez Ernesto le hizo sexo oral a ella. Esa noche estaba muy borracho y no tuvo empacho en hacerlo. Fue la única vez, por lo que ella sabía que no duraría mucho tiempo con él, pues ocho años se había dedicado únicamente a darle placer a él. Pero él, era un poco egoísta.

mujer desnuda en la oscuridadY aunque sí llegaba al orgasmo y sentía placer, no era lo mismo, por lo que los demás encuentros se fueron apagando poco a poco. El final llegó cuando una tarde ya no estaba el espejo en su lugar. Alguien lo había quitado de su sitio y sólo quedaban pedazos en el piso. Se había roto así como su historia. El le prometió que conseguiría otro espejo o que irían a algún motel, que allí abundaban. Pero ella dijo que no. Se había perdido parte de la magia que evocaba ese misterioso objeto colocado a un lado del tocador. Ernesto insistía. Podía ser en el carro, en algún parque o en el motel. Pero ella ya no quiso.

Por primera vez se sentía segura de su decisión y comprendía que era el momento de decirle adiós a su mensajero. En ese encuentro, se vistió lentamente como si se despidiera a cada momento del lugar, se enjuagó la cara, la boca, se arregló el cabello, se colocó sus zapatillas y se fue. No hubo necesidad de decir nada, de forcejear, de gritarse o de insultarse por teléfono como en otras ocasiones. Fabiola era libre y ya no había más qué hacer.

 

Daniella Giacomán Vargas

 

 

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KANO Por Letal

KanoEra una vida, en la cual la humanidad únicamente se preocupó en construir una sola forma de existir, y de esa manera sobrevivir. Fue una ciudad enorme, edificada con relaciones más no de palabras, una ciudad de papel mache y acero, espantosa y maravillosa, con calles carentes de orden y de sentido.

En todos lados existían trampas, ratoneras, agujeros negros, relaciones combinadas con relaciones que en su raíz guardaban altos grados de manipulación, parecía el principio de un abominable final. Las ciudades se convirtieron en una locura; y a pesar de esto Mem observaba como la gente se movía con una comodidad mecánica, con lejanía de sí mismos reflejada en su mirada, parecía no preocuparles que las calles fueran incomprensibles.

Mem no sabía si él estaba loco, o la gente era quien lo estaba, no sabía si tenía que aprender todas las reglas de esa “urbanidad” descompuesta y podrida que desintegraba la capacidad de pensar, de hablar, de amar, es decir, de vivir sin la necesidad de rasgar el alma y el espíritu humano.

Trataba de identificar que había detrás de esa coraza compuesta de envidia, coraje, furia, del desamor convertido en lengua de serpiente; trataba de descubrir la esencia de la humanidad. No daba una explicación, noche tras noche intentaba cambiar su piel para no sentirse infectado del virus social. Caminaba dentro de sus pensamientos uno tras otro, uno tras otro, cada noche, cada día, cada latido de corazones abatidos y humillados entre ellos mismos.

En una noche intensa, alejado de la agonía y de la asfixia que inundaba su cuerpo, en el momento en que sintió ladrar su alma, ante sus ojos, como un espejismo se fue dibujando una silueta enorme, dudo en seguir su camino; sin embargo, supero el miedo que por un instante lo atrapó. No sabía lo que encontraría, ante su asombro cuatro enormes y brillantes ojos salieron a su paso, aún a esa distancia pudo percatarse de ello, no es una ilusión; sin duda son ojos.

Conforme se acercaba, tomaba forma esa figura, pero aún no podía reconocerla del todo; pero lo que más llamaba la atención de Mem, eran esos enigmáticos e hipnóticos ojos, que en su fondo parecían guardar parte del universo. Por fin pudo ver, que se trataba de una rana gigante, con caparazón de tortuga, legendaria y antiquísima como la vida misma.

¡Soy Kano! Finalmente se escuchó –y soy el universo, y en este instante comes de mis ojos, en el instante mismo en que el mundo termina, donde tu memoria se agotó en tierra de espejismos y donde el hombre besó nuevamente la sedición, viviendo la falsedad de la gente en continua agonía-.

– Ahora violentos sueños intravenosos recorren la historia de tu memoria.

– Viajeros somos, de extraños sentimientos, de extraños cuerpos.

– Un beso de serpiente, de vida, de muerte, en este extraño camino de color callado.

– Vida y alma violenta junto al sol explosivo con memoria olvidada en tu camino.

– Viajeros somos, de extraños sentimientos, de extraños cuerpos.

– Una sangre descalza duerme en este reino, en este camino que lleva al olvido.

-¿Aún quieres seguir comiendo de mis ojos?

Kano impedía a Mem que siguiera con su camino, tenía la firmeza de ser escuchado y aceptado; quería vomitar el mensaje ancestral que cargaba consigo y lo tenía grabado en el caparazón de su cuerpo; en cada una de las líneas tenía parte de la historia humana, estaba grabado ahí. La vida misma estaba registrada en él.

Después de un intenso y prolongado silencio Mem dijo -¿Alguien sabe de tu existencia?- -¿Qué pretendes de mí?-

Kano respondió –Así como en tu alma hay otras almas que concentran su fuerza y tienen su morada en el interior de la tierra. Tú eres uno de esos hombres que no están acabados, te encuentras al borde de una gran mutación, que te dará los poderes que los antiguos atribuían a los Dioses. Eres, al lado de otros y muy pocos hombres, allende las fronteras del tiempo y del espacio, parte de mí Vía Láctea.-

Mem observaba las facciones de Kano, se encontraba atento, lo habían atrapado esa expresión de soberana bondad y sabiduría, de ese rostro saltaban a los ojos de Mem, una armonía en todo su ser que guardaban un equilibrio de reposo y paz.

Mem cuestionó -¿Qué significan en ti esos cuatro ojos y por qué tienes uno sin abrir?

A lo cual Kano respondió –Toda la historia de este globo, encuentra su explicación en la sucesión de lunas en el cielo, cuando cae una luna, ya ha estallado antes y girando cada vez más aprisa, se transforma en un anillo de rocas, de hielo y de gases. Las lunas sucesivas permiten imaginar las transformaciones sufridas en el pasado por las formas vivas, así como prever las transformaciones venideras. Tú estás girando en mi cuarta luna y quiero que seas la quinta y nombrarte como a las anteriores Luna Mar, Luna Ju-Car, Luna Andre, Luna Al y si lo aceptas serás Luna Gui-Cam, serías mi quinta luna en el movimiento de los milenios, de este breve lapso por la tierra. Y así debemos en nuestra alma individual, como en el alma colectiva repetir las ascensiones pasadas y preparar los Apocalipsis y las elevaciones futuras; serás testigo de la lucha entre el hielo y el fuego, repulsión y atracción, luchan eternamente en el universo, ¡Mí Universo! Esta lucha determina la vida, la muerte y el renacimiento perpetuo del cosmos, la eterna guerra en el cielo, cuya ley es la que rige a los planetas, rige también la tierra junto con su materia viva, y sobre todo, determina la historia de la humanidad; ya que en el plano de los espíritus y de los corazones se ve eternamente obligada a elegir entre el diluvio y la epopeya. La tierra, al igual que una serpiente gasta sus vestiduras rotas del invierno.

Ahora Kano es quien preguntaba -¿Deben seguir el odio y la muerte? ¿La humanidad debe seguir desollándose y masticándose sus vidas, aun tratándose de inocentes, para convertirlos en cuerpos perdidos en su propia existencia? ¿Esto debe reposar o morir al fin?

Mem siempre considero la posibilidad de que algún día, las cosas serían diferentes, se encontraba hastiado de lo vivido, lo visto, lo que él mismo experimentó y que se encontraba tatuado en todo su cuerpo, como una infección letal que lo impulsaba a rasgarse su propia piel, para con ello liberar el espíritu y lo que aún quedara de su alma. Estaba convencido que la vida y sus personajes no habían mutado, se encontraban los monstruos humanos bajo mascaras que escupían engaño, incluso, hacia ellos mismos. Había llegado el momento, el renacimiento asomaba ya su sombra.

Con sus ojos cerrados, con el leve miedo que nunca lo dejo desde el encuentro con Kano, con la angustia recorriendo la sangre, y el olor a rabia de su sudor, sabía que algo tenía que suceder.

Parado firmemente Mem dijo –¡Kano estoy contigo!-, en ese momento sintió como una piel húmeda y viscosa lo envolvía en todo su cuerpo y poco a poco lo fue introduciendo en su universo, donde en estos momentos Mem gira en un eterno e infinito espacio esperando la hora de integrar ese quinto ojo, esa quinta luna, esa quinta vida.

Apoyado en sus cuatro patas Kano dio un enorme salto y cayendo sobre la parte más alta del planeta se impulsó para volver a brincar e integrarse a la rotación de los planetas, al origen mismo de las galaxias, de las materias vivas. Mem se encuentra en un proceso de gestación al interior de los milenios encarnados por esa rana; rotan, giran, se pierden recorriendo los mundos, como un cometa con vida propia.

No fue un sueño, ya que las obras de imaginación que son el producto de un espíritu que busca las verdades eternas, tiene la posibilidad de ser y convertirse en obras reales y realmente útiles, y lo digo, porque yo lo vi partir a esa aventura y tan sólo soy un pedazo de su recuerdo arraigado en el fondo de la tierra.

Letal

 

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“El placer al alcance de la boca” por Carlos Dorado

¿Dar placer? ¿Recibir placer? La vida nos da la oportunidad de gozar de diferentes placeres. ¡Pero el placer sexual! Es genial ¿A poco no? Bien lo dijo el Dr. William H. Masters “Cuando las cosas no van bien en la cama, tampoco van bien en la sala de estar”. En esta ocasión quiero hablar del placer que podemos dar y recibir con la boca y la lengua; Sexo Oral.

Hombre-Labios-El estudio realizado por Kinsey deja ver que solo la tercera parte de las mujeres en el mundo experimentan o llegan al orgasmo en sus relaciones sexuales. Por esa razón me enfocare en el sexo oral a la mujer ósea el Cunnilingus. Además reforzar esta práctica con los dedos, es una experiencia inigualable.

Por aquello de que las mujeres se les dificultan tener orgasmos, aquí una técnica que comparte , el Dr. Juan Luis Álvarez-Gayou, director y fundador del Instituto Mexicano de Sexología A.C.

También quiero poner en claro para todas las mujeres que me hagan el honor de leer éstas líneas, que ustedes tienen la misma responsabilidad que su pareja, para llegar al orgasmo. Es importante que la guíen. ¡No somos adivinos!  Nos pueden capitanear. No es válido creer que solo su pareja es responsable de su placer sexual. Tanto el hombre y la mujer se tienen que hacer responsables de su propio cuerpo, de su placer. Sin dejar de tomar en cuenta a su pareja. La comunicación juega un papel muy importante.

Todas las vaginas son diferentes, por eso es indispensable la orientación de las mujeres, no es tan fácil tener una técnica universal para llegar al orgasmo. La autoexploración juega un papel importante. La vagina tiene 8,000 terminaciones nerviosas. Estas terminaciones están distribuidas de forma distinta en cada mujer. Lo desigual de las vaginas lo plasmo en una obra el artista plástico británico,  Jamie McCartney. Fueron 400 mujeres entre los 18 y 76 años que posaron para él artista. Así dio vida a su proyecto “El gran Muro de la Vagina”. Las modelos son madres e hijas, gemelas, transexuales, mujeres antes y después de dar a luz y otras antes y después de someterse a una labioplastia. El escultor busca con su obra combatir el incremento de las cirugías estéticas en los genitales femeninos. En lo personal pienso igual que McCartney, no hay vaginas feas.

  

También consideremos que existen ciertos mitos o tabúes. En ocasiones he escuchado en terapia que muchas mujeres no hacen o se dejan hacer sexo oral. Porque creen que eso solo lo hacen las prostitutas, es pecaminoso o inmoral. Disfrutar con el cuerpo de tu pareja y provocar su disfrute de diferentes formas es un derecho que tenemos todas las personas, y nada tiene que ver con el ejercicio de la prostitución.  Además desde el concepto de ética de la sexología, no es inmoral aquello que se hace entre personas adultas, que realizan actividades sexuales de mutuo acuerdo.

Otra cosa que nos puede detener para disfrutar del sexo oral es la creencia de que es sucio y antihigiénico. Es verdad que se transmiten diferentes microorganismos,  pero en ocasiones los transmitimos más en besos apasionados y profundos. Claro que el aseo personal es importante, lo mejor sería un baño antes, pero si las circunstancias o el tiempo no lo permiten una escapadita rápida, con un baño vaquero, podría dar más seguridad para practicarlo.

La alimentación influye en el sabor de los fluidos corporales. Así es: los alimentos que consumimos influyen en el gusto del semen y fluidos vaginales. Para lograr un sabor más agradable y que ambos puedan disfrutar a la hora del sexo oral, se recomienda beber mucha agua y reducir el consumo de café y alcohol; alimentarse de frutas cítricas y especialmente frutas naturalmente dulces como melón, mango y manzana; y evitar los alimentos picantes, ajo y cebolla. Aunque creo que existen gustos para todo. El sabor de la vagina puede ser exquisito.

Gracias a los estudios de Masters y Johnson conocemos que existen, 4 fases en la respuesta sexual humana: excitaciónmesetaorgasmo y resolución. En el hombre y la mujer varían de forma importante.  En tiempos y duración. Ellas tardan más para llegar a la fase de excitación, especialmente al orgasmo. De unos 15 a 20 minutos en promedio. Pero con el sexo oral, ese tiempo se reduce, a veces de forma sorprendente.

El intercambio sexual o hacer el amor tiene muchos beneficios en nuestra salud. El sexo oral es solo una de sus variantes.

  • Un estudio realizado por el doctor Adrián Jaime en la Universidad de  Harvard en LifeStyle Medicine, determinó que el sexo y el orgasmo pueden mejorar la capacidad respiratoria, beneficiar el sistema cardiovascular, contrarrestar la depresión y la ansiedad, aliviar dolores, proporcionar flexibilidad, fuerza y tono muscular; disminuir los síntomas asociados a la menstruación, la artritis y la osteoporosis y generar beneficios psíquicos. – El proceso se logra debido a que en el acto sexual son liberadas una serie de sustancias bioquímicas que favorecen las posibilidades de lograr una vida más larga y saludable-  explico el especialista.
  • Es posible que quienes tienen sexo regularmente, prolonguen sus vidas hasta en 10 años.
  • El lubricante natural de la vaginal contiene escualeno, una sustancia que existe en el hígado del tiburón. Éste compuesto orgánico forma parte de nuestros tejidos. Su acción beneficiosa sobre las células lo convierte en un gran antioxidante, fortalece nuestro sistema inmune y reduce el colesterol malo. 
  • También se ha comprobado el aumento de la creatividad, especialmente en las mujeres.

Anatomy of the VulvaTomemos en cuenta que debemos identificar, las partes de la vagina. Especialmente elPunto G clítoris y el misterioso punto G; con la ayuda de nuestros dedos. Éste punto G es un tejido que se encuentra en la pared frontal de la vagina, a aproximadamente cinco centímetros de su entrada. Es considerado el foco de la máxima excitación en la mujer, siendo su tamaño como el de un frijol.  Aquí tienes unas imágenes que te puede aportar al respecto. Recuerda que es importante tener limpias las manos, la vagina es una parte sensible. Siempre es mejor tener las uñas cortas, para evitar dañarla y por higiene.

Existe la eyaculación femenina y también es normal no tenerla.  Comento esto porque puede  pasar al realizar un buen sexo oral y es importante considerarlo para que no, nos sorprenda en caso de que se suceda; esto será tema de otro texto.

Al final de éste párrafo, te encontraras un relato que realice, con la intención de que te des una idea. Recuerda que es importante la imaginación y dejar fuera toda clase de prejuicios para que ese momento sea una experiencia sin igual. Una amiga me comento – Encontrar alguien que te penetre es muy fácil, pero encontrar a alguien que te haga un buen sexo oral es un tesoro- . También toma en cuenta que “el sitio español de citas extramatrimoniales Victoria Milan, publicó una encuesta para detectar los errores sexuales masculinos que inducen a la infidelidad femenina.   Arrojo que el 68 por ciento de las 4 mil encuestadas, aseguraron que son infieles debido, en gran parte, a la falta de buen sexo con su pareja”.

Empecemos…

La habitación huele a deseo. La observo, disfruto tanto verla vestida. Nuestras miradas se cruzan, el apetito de sentir nuestros labios se hace presente. Me abalanzo hacia tu cuerpo.  Te tomo de la cintura y subo mis brazos lentamente, sin perder de vista el brillo de su iris. Apenas rozo por los costados tus pechos. Huelo la respiración. Mis manos llegan al cuello. La acerco hacia mí. Apenas la beso, me doy el tiempo de disfrutar los pliegues de sus labios color carmín. Patinan mis besos hacia su cuello. Se deslizan a la oreja, me detengo para decirle esas palabras hermosas que se dicen los enamorados; tan despacio que apenas logran ser audibles. Se te escapa un suspiro, es recibido levemente al pasar mis dientes por tu lóbulo.  Te volteo para disfrutar de tu espalda. Junto mi cuerpo al tuyo. Mi nariz se pierde en ese cabello color azabache. Mis dientes encuentran el cuello, beso la nuca. Al tiempo que mis manos desde las caderas suben a los pechos. Tus pezones erguidos, sobresalen del brasier. Mi pulgar y mi índice apenas los tocan. Muero por arrancarte la ropa. Espero a que hagas el primer movimiento.

Te desabrochas el primer botón de la blusa. ¡La señal que tanto anhelaba! La cargo, aprisiona mi cintura con las piernas. Me envenena el oído con palabras dulces. Apenas escucho – hazme el amor -. La sangre me hierve, su saliva me paraliza. Quisiera Ipso facto rasgarte la ropa y penetrarte. Como diría Cerati – Estoy desesperado, soy tan vulnerable a su amor-. Pero debo alinearme a tu ritmo, a tu respiración. Tu espalda en la cama. Por fin desnudamos tu torso. Beso tus pechos. Siento como los pulmones sePareja empiezan acelerar. Bajo a tu abdomen y con la punta de mi lengua, trazo una línea perfecta en tu costado. La piel se eriza. Tomas mi cabeza y la empujas hacia tu sexo. Por un momento me resisto, insistes y cedo. Me escabullo hasta tus rodillas. Las acerco a mis orejas. Resbalo mis manos bajo tu falda. Toco la orilla de tu ropa interior y la jalo casi al inicio de tus pompis, previniendo mis siguientes movimientos.  De forma espontánea, alzas las caderas.  Mi cara se precipita hacia tu sexo, resbalando mis dedos por tus muslos. La obscuridad de la falda apenas deja ver tu ropa interior; con mis dientes la jalo.  Te las quito, el movimiento desprende tu olor. Te respiro y se enloquecen mis glándulas salivales.  Esconderme bajo tu falda, nos envuelve en un toque de misterio.  Beso tu entrepierna, entre abro la boca y con mis dientes apenas te rasguño. Con la punta de mi nariz rozo tus labios vaginales. Siento tu calor, respiro y te soplo despacio. Siento como contraes tu vagina. Tus manos aprietan con fuerza mi espalda.  Te quitas la falda y mis manos te acarician los pechos.  Nuestras miradas se cruzan.

Sexo OralLlego a tu sexo y con mis dedos abro tus labios. Se asoma erguido tu clítoris; mojo mi pulgar y lo toca suavemente en movimientos circulares.  Saco mi lengua y la presiono sobre tu perineo; la subo hasta la entrada de la vagina. Bajo y subo, se escapan sonidos acompañados de lentos rasguños en mi espalda.  Separo tus labios con la punta de la lengua. Los exploro, los hago míos. Abres más tus piernas.  Mis manos disfrutan de tus pezones y me acaricia tu respiración entrecortada.  Meto mi lengua en tu vagina, siento tu calor, tu sabor y tu esencia me seduce. Tu clítoris se asoma reclamando mi ausencia.  Mi boca succiona tus labios, despacio zigzagueo mi lengua. Tus flujos vaginales hacen su entrada, los veo. Mi lengua se vuelve un pincel, alrededor de tu clítoris realizo un círculo, casi perfecto como el de Leonardo Da Vinci, rápido y en un solo movimiento. Aprietas tus pompis. Presiono y acaricio tus pechos firmes y redondos. Regreso al perineo y lo beso con desesperación. Alzas las caderas y acomodo la almohada debajo, para tenerte más cerca de mí. Entra y sale mi lengua de la vagina. Me tomas la mano y la llevas a tu clítoris, me resisto, lo empiezo a besar; siento su dureza en mis labios. El dedo de en medio hace  el arribo a tu vagina. Alzas tu cadera y empiezas a retorcerte.  Se agrega mi dedo índice a la fiesta. La fuerza de tus manos, presionan mis labios en tu clítoris; las vocales se hacen presente en la punta de mi lengua. Sonidos involuntarios escapan de tu boca. Mis dedos entran y salen a veces rápido a veces lento. Toco tu punto. Lo exploro.  Saltas y cierras las piernas. Las abres, tus fluidos fluyen. La temperatura aumenta.  Quito mis dedos y te penetro con mi lengua en varias ocasiones. Exploro desesperado tus labios, los muerdo y tus fluidos se mezclan con mi saliva. Tomas mi nuca y la subes a tu clítoris; mi lengua y labios juegan con él. Mis dedos regresan a tu punto. Movimientos circulares lo envuelven. Intercalo rapidez con dureza, lentitud con delicadeza.  Disfruto la suavidad de tu vagina. Con mi otra mano no dejo de acariciarte los pechos.

Succiono tu clítoris y mis movimientos con los dedos aumentan, siento tu humedad. El sudor recorre tu piel.  Te empiezan amujer-orgasmo temblar las piernas.  Con tus manos me presionas la cabeza, con jalones de cabello. Tu cara voltea para todos lados desesperada. La humedad, desliza mis dedos como peces en el agua. Tu clítoris fue secuestrado por mi boca. Me ves. Tus pupilas dilatadas, sorprendidas gritan mi nombre. Se escapan palabras entrecortadas. El corazón se desborda. Gemidos y gritos nos envuelven. En un instante los músculos se tensan y rasguñas el cielo. Un suspiro profundo acompaña una posible tranquilidad. Saco mis dedos. Me abrazas.  Beso tus pechos sensibles.  Relajas el cuerpo.  Despacio regreso a tu sexo. Ahora succiono tus labios, al tiempo que regresan mis dedos a tu humedad. Sorprendida me ves con mezcla de asombro y petición.  Mis labios se enfrentan a tu clítoris. Regresan las contracciones una y otra vez. ¡No puedes más! Gritas, jadeas la desesperación se apodera de ti. Saboreo tus fluidos. Me imploras que pare. Tu cuerpo se desvanece.

Me incorporo, te abrazo por la espalda. Tu respiración es tranquila y serena. Mi piel se fusiona con tu sudor. Suspiras y te beso. Descansas en mis brazos y acaricio tu cabello…

Hacer el amor

Recuerda que el sexo oral es un arte y como todo arte, la práctica hace al maestro.

Carlos Dorado

lorddorado@gmail.com

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“Momento Justo” por Sir Lav Radosan

Una habitación blanca y cálida. Las ventanas cubiertas de cortinas semitransparentes, que dejaban ver con la luz de la luna una amplia terraza. Cama de sábanas blancas con rojo, de satín y seda. Las velas que iluminaban el lugar daban un calor muy especial. Poco a poco se hacía sentir el aroma a jazmín que desprendían un par de inciensos.

Fotografía de Waclaw Wantuch

Fotografía de Waclaw Wantuch

Primero escuche a lo lejos el taconeo de sus pasos, hasta que llegaron a la chapa de la puerta. Cuando dio los primeros pasos en el lugar, nada dejaba duda que había quedado fascinada. Recorría el lugar con movimientos oculares lentos y en distintas direcciones.

En ese momento dejo caer su bolso al piso. Se quitó las zapatillas con dos movimientos. Lentamente se desabrocho los botones de la blusa. Se soltó su larga cabellera que cubrieron sus pechos ya desnudos. La falda se deslizo sobre sus caderas y piernas, perfectamente torneadas; que dejo ver su ropa interior enmarcada en un liguero negro.

Al fondo escuche el descorche de una botella, que dejaba caer parte de su contenido al piso. Las burbujas en las copas estuvieron presentes al inicio de los besos. Dos cuerpos desnudos se acariciaban y fusionaban. Por momentos con delicadeza otros con pasión desenfrenada. Las caricias con los labios recorrieron todos los rincones de su cuerpo. Hadeos y gemidos se impregnaban con gran fuerza en las paredes del lugar. Olas que vienen y van. Sudores en el cuerpo que se secan al rozar las sabanas.

Dos cuerpos sentados y entrelazados el uno frente del otro. La música no dejaba escuchar los susurros de amor que seguramente se decían. De repente una salto encima de la otra y empezaron a tener lo que le podría llamar sexo duro. Parecía que no se querían soltar las manos y que ganaría quien estuviera encima por más tiempo. Una logro zafarse y con un rápido movimiento tomo una lámpara del buró. Con un golpe certero le abrió el cráneo, que dejo ver inmediatamente su masa encefálica. El cuerpo perdió toda rigidez. Ella siguió golpeando, después del golpe treinta, deje de contarlos.

Ya no se escuchaba la música y el ambiente olía a sangre. El cuerpo como un títere termino a tres metros de la cama. La espesa sangre se adueñó de la habitación, hasta goteaba del techo.

Nunca había visto una mujer vestirse tan rápido. Tomo todas sus cosas y se marchó. Sello su salida con un fuerte portazo. Su caminar fue tranquilo y certero. Escuche que cerró la puerta de un vehículo y se marchó. Inmediatamente salí de mi escondite y corrí.

Sir Lav Radosan

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“La estética de la simulación” por Edgar Khonde

alcoholimetroMientras el operativo del alcoholímetro azuza en las avenidas el alumbrado público para detener a los desprevenidos conductores que jugándose la suerte decidieron ponerse al volante con más de tres whiskys encima, nadie repara en el número 22 de una calle de una colonia que se encuentra en el centro sur de la ciudad. Como monos tipeadores, o esclavos que manufacturan e hilan palabra por palabra artilugios llamados luego textos, un grupo de ghost writers escribe sin parar cuartillas para las más variadas necesidades: ensayos, manuales de operación, discursos políticos, esquemas de qué hacer en caso de algo, poemarios, eslóganes publicitarios, cartas de amor, tesis para doctorarse, autobiografías, etc.

 Si usted piensa que la novela que tiene en su mesa de noche fue escrita íntegramente por su escritor favorito, tendría que comenzar a imaginar el cómo lo logró el insigne letrado.

mano escribiendo El escritor negro, o sombra o ghost writer, es aquel obrero de la escritura que escribe para otros escritores y que escribe textos de todo tipo, formato, género, generalmente alquilado por horas o cuartillas y prácticamente invisible e inexistente para el común de la gente. Muchas de las tesis para licenciarse, obtener el grado de maestro o doctor, fueron escritas por un sujeto que jamás va a poner en práctica lo que está vertido en sus páginas y que no pasó ni una sola hora dentro del aula de una facultad; un sujeto que adquirió los conocimientos necesarios para plantear un problema y desarrollarlo, a través de internet, bibliotecas físicas y digitales, y que seguramente tuvo solo un par de meses para entregarle el trabajo al futuro profesionista.

 Hay sitios en internet donde se pueden contratar los servicios de un negro, sitios que advierten absoluta seriedad y discreción, y que al cliente lo hacen sentir como si estuviera contratando un detective privado o un matón a sueldo. Escritores de renombre tienen sus negros particulares; gente que trabaja bajo un horario y con un perfil similar al de cualquier oficinista. Hay negros que han ganado premios literarios contratados por escritores noveles que ascienden los escalones de la burocracia literaria a costa de las horas nalga de sus sombras.

 Al menos en el terreno de la literatura lo importante es simular que se es capaz de escribir aunque no sea cierto, para escribir están los despachos casi clandestinos de escritores negros.

 La características más importantes de un negro, esto solo lo estoy suponiendo, es la nula aspiración al reconocimiento, o el desinterés en el mismo; una capacidad animal para escribir, escribir como si se respirara, además de una destreza variopinta para desenvolverse con diferentes estilos que cubran todas las necesidades del mercado.

 El trabajo de un negro es regularmente mal pagado si se atiende a la subcontratación por empresas editoriales, agencias de publicidad, instituciones educativas. Pero resulta rentable cuando se goza de prestigio y recomendación por anteriores clientes, o empleadores. No hay un tabulador fijo entre los negros, el precio depende de lo que se solicite, y la calidad requerida.

 Si usted le rinde culto a la personalidad de algún escritor reconocido, será mejor que ponga en duda todas sus líneas, sobre todo si el escritor ha sido acogido por la burocracia de una institución.

 En las clases de historia, no sé si en la primaria sigan dando la asignatura, me acuerdo que la maestra explicaba cómo Tlacaélel había ordenado quemar los registros mexicas, y luego había ordenado reescribir la historia. Así surgió lo del águila y el nopal y la serpiente y el pueblo elegido y guerrero. Este hecho de desaparecer algo y luego reinventarlo no es particular de la cultura azteca, en una breve revisión de la historia podríamos encontrar repeticiones contantes del método. La cosa es que la existencia de estos escritores anónimos es mucho más relevante y útil que escribir para que otro gane un premio. Y no existe me parece un párrafo histórico, historiográfico, literario, que trate de exponer porqué debe de existir un escritor negro, o de qué tamaño ha sido su función dentro de la historia de la literatura y la historia general de los pueblos.

Edgar Khonde

 @edgarkhonde

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