KANO Por Letal

KanoEra una vida, en la cual la humanidad únicamente se preocupó en construir una sola forma de existir, y de esa manera sobrevivir. Fue una ciudad enorme, edificada con relaciones más no de palabras, una ciudad de papel mache y acero, espantosa y maravillosa, con calles carentes de orden y de sentido.

En todos lados existían trampas, ratoneras, agujeros negros, relaciones combinadas con relaciones que en su raíz guardaban altos grados de manipulación, parecía el principio de un abominable final. Las ciudades se convirtieron en una locura; y a pesar de esto Mem observaba como la gente se movía con una comodidad mecánica, con lejanía de sí mismos reflejada en su mirada, parecía no preocuparles que las calles fueran incomprensibles.

Mem no sabía si él estaba loco, o la gente era quien lo estaba, no sabía si tenía que aprender todas las reglas de esa “urbanidad” descompuesta y podrida que desintegraba la capacidad de pensar, de hablar, de amar, es decir, de vivir sin la necesidad de rasgar el alma y el espíritu humano.

Trataba de identificar que había detrás de esa coraza compuesta de envidia, coraje, furia, del desamor convertido en lengua de serpiente; trataba de descubrir la esencia de la humanidad. No daba una explicación, noche tras noche intentaba cambiar su piel para no sentirse infectado del virus social. Caminaba dentro de sus pensamientos uno tras otro, uno tras otro, cada noche, cada día, cada latido de corazones abatidos y humillados entre ellos mismos.

En una noche intensa, alejado de la agonía y de la asfixia que inundaba su cuerpo, en el momento en que sintió ladrar su alma, ante sus ojos, como un espejismo se fue dibujando una silueta enorme, dudo en seguir su camino; sin embargo, supero el miedo que por un instante lo atrapó. No sabía lo que encontraría, ante su asombro cuatro enormes y brillantes ojos salieron a su paso, aún a esa distancia pudo percatarse de ello, no es una ilusión; sin duda son ojos.

Conforme se acercaba, tomaba forma esa figura, pero aún no podía reconocerla del todo; pero lo que más llamaba la atención de Mem, eran esos enigmáticos e hipnóticos ojos, que en su fondo parecían guardar parte del universo. Por fin pudo ver, que se trataba de una rana gigante, con caparazón de tortuga, legendaria y antiquísima como la vida misma.

¡Soy Kano! Finalmente se escuchó –y soy el universo, y en este instante comes de mis ojos, en el instante mismo en que el mundo termina, donde tu memoria se agotó en tierra de espejismos y donde el hombre besó nuevamente la sedición, viviendo la falsedad de la gente en continua agonía-.

– Ahora violentos sueños intravenosos recorren la historia de tu memoria.

– Viajeros somos, de extraños sentimientos, de extraños cuerpos.

– Un beso de serpiente, de vida, de muerte, en este extraño camino de color callado.

– Vida y alma violenta junto al sol explosivo con memoria olvidada en tu camino.

– Viajeros somos, de extraños sentimientos, de extraños cuerpos.

– Una sangre descalza duerme en este reino, en este camino que lleva al olvido.

-¿Aún quieres seguir comiendo de mis ojos?

Kano impedía a Mem que siguiera con su camino, tenía la firmeza de ser escuchado y aceptado; quería vomitar el mensaje ancestral que cargaba consigo y lo tenía grabado en el caparazón de su cuerpo; en cada una de las líneas tenía parte de la historia humana, estaba grabado ahí. La vida misma estaba registrada en él.

Después de un intenso y prolongado silencio Mem dijo -¿Alguien sabe de tu existencia?- -¿Qué pretendes de mí?-

Kano respondió –Así como en tu alma hay otras almas que concentran su fuerza y tienen su morada en el interior de la tierra. Tú eres uno de esos hombres que no están acabados, te encuentras al borde de una gran mutación, que te dará los poderes que los antiguos atribuían a los Dioses. Eres, al lado de otros y muy pocos hombres, allende las fronteras del tiempo y del espacio, parte de mí Vía Láctea.-

Mem observaba las facciones de Kano, se encontraba atento, lo habían atrapado esa expresión de soberana bondad y sabiduría, de ese rostro saltaban a los ojos de Mem, una armonía en todo su ser que guardaban un equilibrio de reposo y paz.

Mem cuestionó -¿Qué significan en ti esos cuatro ojos y por qué tienes uno sin abrir?

A lo cual Kano respondió –Toda la historia de este globo, encuentra su explicación en la sucesión de lunas en el cielo, cuando cae una luna, ya ha estallado antes y girando cada vez más aprisa, se transforma en un anillo de rocas, de hielo y de gases. Las lunas sucesivas permiten imaginar las transformaciones sufridas en el pasado por las formas vivas, así como prever las transformaciones venideras. Tú estás girando en mi cuarta luna y quiero que seas la quinta y nombrarte como a las anteriores Luna Mar, Luna Ju-Car, Luna Andre, Luna Al y si lo aceptas serás Luna Gui-Cam, serías mi quinta luna en el movimiento de los milenios, de este breve lapso por la tierra. Y así debemos en nuestra alma individual, como en el alma colectiva repetir las ascensiones pasadas y preparar los Apocalipsis y las elevaciones futuras; serás testigo de la lucha entre el hielo y el fuego, repulsión y atracción, luchan eternamente en el universo, ¡Mí Universo! Esta lucha determina la vida, la muerte y el renacimiento perpetuo del cosmos, la eterna guerra en el cielo, cuya ley es la que rige a los planetas, rige también la tierra junto con su materia viva, y sobre todo, determina la historia de la humanidad; ya que en el plano de los espíritus y de los corazones se ve eternamente obligada a elegir entre el diluvio y la epopeya. La tierra, al igual que una serpiente gasta sus vestiduras rotas del invierno.

Ahora Kano es quien preguntaba -¿Deben seguir el odio y la muerte? ¿La humanidad debe seguir desollándose y masticándose sus vidas, aun tratándose de inocentes, para convertirlos en cuerpos perdidos en su propia existencia? ¿Esto debe reposar o morir al fin?

Mem siempre considero la posibilidad de que algún día, las cosas serían diferentes, se encontraba hastiado de lo vivido, lo visto, lo que él mismo experimentó y que se encontraba tatuado en todo su cuerpo, como una infección letal que lo impulsaba a rasgarse su propia piel, para con ello liberar el espíritu y lo que aún quedara de su alma. Estaba convencido que la vida y sus personajes no habían mutado, se encontraban los monstruos humanos bajo mascaras que escupían engaño, incluso, hacia ellos mismos. Había llegado el momento, el renacimiento asomaba ya su sombra.

Con sus ojos cerrados, con el leve miedo que nunca lo dejo desde el encuentro con Kano, con la angustia recorriendo la sangre, y el olor a rabia de su sudor, sabía que algo tenía que suceder.

Parado firmemente Mem dijo –¡Kano estoy contigo!-, en ese momento sintió como una piel húmeda y viscosa lo envolvía en todo su cuerpo y poco a poco lo fue introduciendo en su universo, donde en estos momentos Mem gira en un eterno e infinito espacio esperando la hora de integrar ese quinto ojo, esa quinta luna, esa quinta vida.

Apoyado en sus cuatro patas Kano dio un enorme salto y cayendo sobre la parte más alta del planeta se impulsó para volver a brincar e integrarse a la rotación de los planetas, al origen mismo de las galaxias, de las materias vivas. Mem se encuentra en un proceso de gestación al interior de los milenios encarnados por esa rana; rotan, giran, se pierden recorriendo los mundos, como un cometa con vida propia.

No fue un sueño, ya que las obras de imaginación que son el producto de un espíritu que busca las verdades eternas, tiene la posibilidad de ser y convertirse en obras reales y realmente útiles, y lo digo, porque yo lo vi partir a esa aventura y tan sólo soy un pedazo de su recuerdo arraigado en el fondo de la tierra.

Letal

 

Colaborador del Corredor Cultural NarvArte

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“Maktub” por Letal

Rocio

Hazme temblar con el susurro de tu aliento…

Hazme ver la luz de tus ojos…

Déjame mojar tu realidad…

Hazme soñar con el sol de tu cuerpo…

Libérame para emancipar esta emoción…

Dejemos danzar nuestras almas…

Juntemos cuerpos, pieles…

Para formar sombras, eternas, sin fin…

Letal

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“Luz, oscuridad” por Letal

Préstame tus ojosLuz obscuridad

quiero ver de qué lado esta el perfil de la oscuridad

Préstame tus ojos

siéntate y espera a que transfiera este extraño día

Préstame tus ojos

quiero bailar con un eco que me haga estremecer

Préstame tus ojos

quiero recordar un demonio hecho de sal

Préstame tus ojos

para ver los sueños que crean tus pensamientos

Préstame tus ojos

y deja que la lluvia ácida borre mis huellas

Préstame tus ojos

y cuando te los regrese verás que estas en mis recuerdos…

Letal

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“Vida y color callado” por Letal

Vida y Color calladoDe qué color es tu piel

De qué color es tu corazón

De qué color es tu ser

De qué color es tu sonrisa

De qué color es tu aroma

De qué color es tu voz

De qué color es tu mar

De qué color es tu mirada

De qué color es tu calor

De qué color es tu cielo

De qué color es tu noche

De qué color es tu vida

De qué color es tu aliento

De qué color es tu abrazo

De qué color es tu pasión

De qué color es tu labio

Sigo en la ruta y volverte a seguir

Llévame allá donde tus colores giran

Llévame para abrir la ostra de tus sueños

Ven aferrate a mí con un color callado…

Letal

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“Reptil” por Letal

LetalAhí me encontraba yo, callado, confundido, distraído, en una palabra, hambriento de entender la vida…
Fue entonces cuando recordé aquella figura pálida, sombría, delgada, llena de confusión en su mirada.
-Me acerque a ella diciendo – ¿qué sucede, en qué piensas?-
¡En nada, simplemente tenía la mirada fija, con mi mente flotando en el espacio vacío de la realidad! ¿Por qué la pregunta?
A lo cual respondí ¿A caso no escuchabas cuando te hablaba?, estabas como flotando en otro mundo, como confusa, como perdida.

Tras una leve pausa, respondió -No puedo arrancar, ni apartar de mi mente, ni de mi carne, una sensación que llegó flotando en el aire, la cual aspire, me la trague, se hizo parte de mí, y yo parte de ella.

¿A qué te refieres? contesté

–Tengo una sensación, cómo explicarla, es como si llegara a un punto donde siento tener una vida podrida, donde el aliento me asfixia, me contamina, me enferma, me siento vacía como el aire, sin saber cuál será mi siguiente paso y dónde terminaré después de darlo. Mi miedo se vuelve como un fantasma, el cual aparece en el momento menos esperado, recorre mí cuerpo, me sentencia y se vuelve un criminal de mi ser.

Y yo sólo puedo ver mi ansiedad
Hasta cuándo va a parar, a acabar
Me va a matar
Trato de entender la vida
Pero hay algo que me impide continuar
En este absurdo…*

Conforme la escuchaba, logre ver como sus manos se ponían sudorosas, comenzaba a temblar su cuerpo, estaba sudando frío, era un escalofrío lleno de ansiedad, en cada palabra que decía, yo me veía reflejado, me sentía desenmascarado, como si su lenguaje fuera un espía de mi vida.

Creo que todos en algún momento llegamos a tener esa misma sensación, pero ¿cómo explicarla cuando las palabras se vuelven hocico de laberinto en un eterno mundo que muestra desolación?
Sentí la necesidad de ayudar, ¿pero cómo? Si la confusión se había apoderado de mí, descarnando mi alma y exudando mis formas de dolor.

Fue en ese momento que respondí, -también me siento como tú, soy un rehén que busca escapar, mi identidad camina descalza y no deja huella de mí, es como si mi propio amor me haya dejado ausente.

Me levante y le dije -Sabes debo irme, ya es tarde, nos vemos mañana.-

Cuando me retire, sentí que era fácil para la gente que me veía por el camino distinguir mi cuerpo como iba serpenteando sobre la fragilidad de las calles, exudando confusión, arrastrándome entre sus sombras.

Pensaba que a pesar de que existen luces en la ciudad, también existen brumos que van afectando nuestra visión, se vuelven imágenes violentas, desequilibrando nuestra razón, me preguntaba, ¿qué será lo que más afecta nuestra vida, la visión de la realidad que larva nuestros ojos, o las palabras que vomitan falsas esperanzas de una vida llena de dignidad?

Distanciado tiempo, ¿por qué no te siento? Conforme iba recorriendo esa distancia tiempo, mi corazón se aceleraba, cada latido era una puñalada, cada latido era un momento de desolación. Mi mente, me decía: resiste; mi corazón me dice: ¿hasta cuándo?

¡Debo seguir, debo despertar, debo soportar!.

Finalmente y nuevamente en casa, con mi eterna pesadilla interior, en insomnio, en agonía, sintiendo el palpitar del corazón, sintiendo como duerme la razón, como me atrapa, quiere descuartizarme poco a poco, mi mente comienza a dormir me asfixio, me calmo, nuevamente duermo y lloro.

Despierto sin reponerme, me duelen los ojos, caigo, me levanto y caigo nuevamente.

Mira que la vida no es eterna
En cualquier momento nos olvida…**

 

Mientras tanto…

Ella se siente lista, se despierta, le duelen los ojos, se cae, se levanta y se repone, un nuevo día, una nueva lucha, un nuevo sin fin, un nuevo reto, un nuevo aliento, una nueva oportunidad. Resiste, respira y sigue.

Un nuevo día para ambos, nos encontramos y predicamos…

Ella me dijo -Quiero compartir algo contigo, anoche tuve un sueño, en el cual me encontraba envuelta en una tierna canción con susurro de vida; fue como si me diera fuerza y elementos para seguir viviendo y compartir cariño. Fue un nuevo aliento a reunir amor, como si durante el sueño me hubieran operado una parte del corazón y del alma, una segunda llamada a luchar, a vivir y compartir mi humanidad con otras sensibilidades; me siento otra persona, me siento libre de todo lo que me aquejaba-.

Yo le confieso sentirme aún intranquilo…

No puedo conciliar el sueño, me levanté en la noche con una enorme ansiedad; hay una sed de ser en mí. Una rabia incontrolable surge, me vuelvo un fiero animal y después me vuelvo frágil, vulnerable, desarmado, muy indefenso; esa sensación me aplasta y me hiere; me incorporo ya por mecánica, no por ganas, tengo miedo de lo que siento y de lo que veo.

Ella le responde, -debes intentar controlarte, debemos intentarlo, debemos resistir. A partir del sueño que te comentaba sentía como mi mente se habría a campos más abiertos, la libertad de mi imaginario es más amplia, ya no se encuentra tan cuadrada en toda mi perspectiva de la vida, déjame ayudarte con un poco de cariño-.

En la habitación de tu mente
No hay paredes, no hay ventanas
No hay mosaicos, no hay alfombras
No hay puertas…
Tienes colgadas las estrellas y la luna
Te reflejas y no hay espejos…***

 Siento que nadie se atreve a acercarse a mí, es como si al ver mí cuerpo, los apartara, mi semblante los espantara, los ahuyentara, lejos, no sé si sea miedo o lástima, yo mismo no sé lo que se produce en lo profundo de mí ser, es una necesidad de sentir un beso cálido, que me cobije, que me haga sentir seguro, querido, amado, necesario, que acabe con el desierto colapsado que hay en mi interior.

Son pocas las personas de las que siento amor, pero este se desvanece cuando veo las imágenes tortuosas, violentas, pornográficas, sucias, como lastre de la mirada, veo como caen ángeles inocentes en cada parpadeo.

Que tan inhumanos nos hemos vuelto que traficamos con lo más natural y solidario que tenemos, como lo es el amor; lo hemos convertido en la peor de las armas para doblegar conciencias, un arma que ha originado la devastación de culturas, bajo la bandera del amor la gente cae, confía, da todo, hasta su propia vida, ya que con el pretexto del amor y la esperanza, se justifica el odio y el genocidio, se crean falsas expectativas de sobrevivencia.

-Mientras yo estaba hablando, sentía como poco a poco iba exaltándome, comencé a agitarme, a sudar, a temblar, sentí un llanto interno, mi sangre se coagulaba, me atormentaba, me retorcía, iba enmudeciendo. De repente solo corrí, tan fuerte, tan rápido, tan rabioso, tan desesperado, tan alocado.

-¡Espera, regresa…!

Mis oídos no escuchaban, mi mirada se perdía, mi cuerpo se entumecía, ardiendo, quemando, quebrándose.

La gente, me ve, pero ¿a qué huele esa gente?, olor-ardor de espíritu en descomposición…

Ella corriendo detrás de mí.

Yo corriendo detrás del destino.

El destino corriendo detrás de nosotros.

Todos corren, caminan, se deslizan, se arrastran, todos en camino hacia ninguna parte, todos sin excepción danzando en el cráneo del tiempo.

Me detengo, agitado, angustiado, confundido.

Ella sigue mi rastro, mi huella invisible e insegura, pero no encuentra ni siquiera un olor a sangre que la guié.

Relativamente calmado, trato de respirar lo más profundo para relajarme.

Mientras tanto ella sigue mi rastro, mi huella invisible e insegura, pero no encuentra ni siquiera un olor a muerte que la guie.

Poco a poco iba cerrando mis parpados, relajándome, incluso lo que no sucedía en mucho tiempo iba soñando, creando ilusiones, el cuerpo por fin encontraba una confortable estancia que me hacía descansar, el leve viento sopla como arrullo, calmándome y cobijándome, voy durmiendo, voy soñando…

Con un grito ensordecedor, ella llegó hasta mí…

Como siempre, la gente sólo veía, pero no ayudaba, se lamentaba, pero no actuaba, parada, quieta, junta, pero sola, ahí….

Ver en lo alto como abrazaba mi cuerpo, me hizo sentir cariño y amor del más sincero y acogedor, nunca antes experimentado; pero al final de cuentas me dolía verla llorar, hubiera querido abrazarla también, pero…

…Ahí me encontraba yo, callado, confundido, distraído, en una palabra, hambriento de entender lo que fue mi vida…

*Santa Sabina. Miedo.

**Caifanes. La vida no es eterna.

***Jaguares. En la habitación de tu mente.

Letal

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