CRISTO CRUCIFICADO IMAGEN ERÓTICA DE LA VIDA Y LA MUERTE por Martha Leticia Martínez de León

CristianismoEn la actualidad el Cristianismo y particularmente el Católicismo, rama de mi estudio y de mi fe, pasa por momentos de una gran incoherencia, pero al mismo tiempo sobrevive gracias a la vida y unión de muchos hombres y mujeres que luchan día a día en el silencio, más allá de la fama y de la necesidad de plasmar dogmas y autoritarismos, despojando de todo creyente y no creyente la importancia de su reflexión sobre su fe y su manera de ver a su Dios.

En el desarrollo del Catolicismo la imagen de Cristo ha sido de suma importancia, tomado desde un símbolo de fe y de cercanía hasta un símbolo para recordar al hombre y mujer que son pecadores, que por la culpa original y por la culpa cotidiana Cristo fue crucificado.

Dentro de la teología católica la Crucificción de Cristo es analizada desde numerosos puntos de vista creando diversos tipos de teología de la Cruz siendo la más fuerte la desarrollada por san Pablo considerándola como:

– El amor gratuito y misericordioso de Dios

– La muerte de Cristo como entrega de la gracia

– Como símbolo de debilidad y la humildad (1 Col. 2, 1-5)

Cristo crucificado daliAdemás la Cruz es meditada como un símbolo de escándalo y de necedad, escándalo porque todo aquél que moría crucificado era porque había realizado un crimen mayor y de necedad para aquél que se pierde y se aleja de esta verdad, pero para quien había encontrado en Jesús la salvación, es símbolo de fuerza. La Cruz es expresión de amor, siendo éste el verdadero poder que vence el dolor, la derrota y la violencia, todo lo contrario al pensamiento judío quien considera a la cruz como Skandalon, es decir como piedra o trampa. Pero la Cruz al ser un símbolo de amor tiene un mensaje claro donde invita al ser humano a poder ofrecer su vida al otro.

La Cruz también marca un etapa donde la relación con Dios es completamente distinta a la visión antigua, porque el Dios de Cristo es un Dios de amor, un Dios Abbá, padre, visión cuestionada por los judíos como una incoherencia y agresión ante las alianzas de Dios YAHVÉ, dios de los imagen clara de la perdición de la razón por qué ¿dónde quedaba la razón es esta “Revelación”? así la Cruz es considerada un insulto a la razón, porque ¿Cómo un Dios iba a crucificarse a sí mismo? ¿Cómo un Dios iba a permitir que su Creación terminará con él? ¿Cómo un Dios iba a seder ante la vileza de la humanidad?

Esta misma idea resurge a partir del siglo de las luces, la imagen de Cristo crucificado muestra a simple vista, sin análisis teológico, el dolor, la decadencia de las sociedades frente al otro y sobre todo porque ¿a quién le gusta un Dios que fue vencido por el mismo Hombre?, pero el hombre de este tiempo piensa en el dios poderoso, el dios que Zeus, que tiene autoridad y que no le interesa el amor símbolo del amor cristiano, al Dios de los griegos le importa salirse con la suya, acto que también ha pasado a un gran porcentaje del magisterio de la Iglesia Católica quienes han tomado la crucifixión de Cristo para imponerse a sí mismos, olvidando las palabras de san Pablo, “Ha escogido Dios lo débil del mundo para confundir lo fuerte” (1, Col 1,28).  Relieve asirio mostrando la lucha de Marduk con Tiamat.

Otro de los significados teológicos que tiene la crucifixión es la unión del cielo con la tierra, para las antiguas civilizaciones, como lo deja ver el mito del Enuma Elish, los dioses particularmente Tiamat, diosa femenina y diosa de las aguas saladas junto con Apsu, tienen hijos, estos fastidian a su padre por lo que decide asesinarlos, al enterarse los dioses cometen un patricidio y después con el nacimiento de Marduk a Tiamat, su madre, a quien parten a la mitad y crean el cielo y la tierra, así la cruz de Cristo es una respuesta a las civilizaciones alrededor donde el ser humano es creado de la sangre de Kingu, acto que lo marca como un ser predispuesto a la traición.

La cruz de Cristo derrumba está y otras mitologías, principalmente porque recuerda que el hombre no fue creado de desechos de dioses, sino a imagen y semejanza, es decir, con dignidad, libertad y conocimiento, además la Cruz une al Cielo con la Tierra, es decir, lo divino con lo humano y lo humano con lo divino a través de un acto de amor, la Crucifixión une los cuatros puntos cardinales, lo que significa que los límites de la tierra no existen, que lo creado por la humanidad no puede ser más fuerte que lo creado por 3  Dios, así la crucifixión rompe los límites territoriales entre la humanidad mostrando que al ser hijos de Dios, imagen y semejanza no tienen porque existir demarcaciones, significado claro de “Católico = universal”. Aunado a la crucifixión se encuentran tres símbolos y signos prescindibles para la comprensión de la imagen de Cristo Crucificado, “la sangre, el agua y el espíritu”, estos signos son prescindibles para toda imagen de la Crucifixión.

El agua y la sangre del costado de Cristo, tienen su simbología en lo dicho por el profeta Ezequiel, quien frente al templo destruido por Babilonia tuvo una visión donde observó al templo recostruido y por el lado derecho un río que manaba hacia el oriente, al seguirlo el arroyo crecía más y más de repente una voz le dijo “Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hacia la estepa, desembocarán en el mar de las pútridas y lo sanearán, todo los seres vivos que bullan donde desemboca está corriente tendrán vida” (Ez 47, 1 ss), en esta visión el evangelista san Juan comprendió la pasión de Cristo y la interpretó a través de las palabras dadas por Ezequiel.

Jesús es el templo que los hombres destruyeron vuelto por Dios a edificar, así las palabras de Jesús “Destruid el templo y yo lo reconstruiré en tres días” se refiere a los tres días que pasarán de su crucifixión a la resurrección. El cuerpo de Cristo crucificado es el templo nuevo, la vida que sobrepasa a la muerte, el lugar definitivo donde el hombre se percibe divino visualizado por la sangre, donde el agua simboliza al Espíritu quien llega con la muerte y donde la Crucifixión otorga sentido a la encarnación, de esta manera, así donde se creó una vida para ser entregada a la muerte, se dio muerte para retornar a la vida.

Los tres símbolos de la imagen de Cristo crucificado agua, sangre y Espíritu, se unen con los tres procesos de vida significativos de Jesús, el agua con la Encarnación, la sangre con la Crucifixión el Espíritu con la Resurrección.

zeusPero, ¿qué tiene que ver todo esto con una relación erótica entre la imagen de Cristo crucificado con la vida y la muerte? El cristianismo es una religión de carne, es una religión que surge de la relación de Dios con una mortal, con una virgen, pero a diferencia de Zeús, el dios cristiano se enamora de la pureza, de la inocencia, significado de virginidad en la teología cristiana y este amor marca una diferencia con el dios griego, quien desea no la esencia de la persona sino al cuerpo, a la voluptuosidad de la mujer, a la virginidad en el sentido occidental de acto sexual. El Dios cristiano olvida su omnipontencia y pregunta a la mujer si está dispuesta a permitirle encarnarse en su vientre, así a través de José el espíritu de Dios se encarna y procrea a Jesús, su hijo, quien viene a dar vida a todo aquello que estaba muerto, comenzando por la dignidad de la mujer, así el hecho de que Dios pida permiso a la mujer y esta responda con un “Fiat” es decir un “si, con toda la voluntad y conciencia” retorna a la vida a la mujer quien era ignorada, utilizada sólo para la procreación y quien vivía muerta en vida por una sociedad patriarcal. Es así como desde el momento en el que Dios elige a una mujer para encarnarse, el erotismo y la muerte se hacen presentes, en la Encarnación el espíritu se une al cuerpo, pero esta concepción sagrada tiene como línea conductual la muerte, Dios se engendra, no se crea, como lo dice el Credo, para morir, como sucede en el proceso de vida de todo ser vivo.

Todos estos conceptos nos llevan de regreso a un sólo punto y eje central “el cuerpo”, donde se manifiestan todos los actos, deseos, donde surgen el bien y el mal, donde se manifiesta el espíritu y la razón, donde el espíritu se une a la carne y donde el significado de erotismo toma un sentido claro, porque el cuerpo es el lugar donde el amor y el deseo realizan su “ismo”, es decir, su actividad.

Pero, todo lo anterior, son designios y palabras teológicas que sólo el magisterio y los teólogos llegamos a tocar y no tanto a comprender en una totalidad, el creyente y el ateo, que no estudian a “Dios” -uno de los actos más soberbios de la Iglesia quién a partir de este estudio se ha creído la portadora de la verdad-, ¿cómo visualizan la imagen de Cristo Crucificado?, qué ve el anciano, el niño, la mujer, etc. Frente a esa imagen que por un lado muestra un hombre martirizado, ensangrentado, pero por otro lado muestra la perfección de la virilidad expuesta, ¿qué significa para cada creyente en su ser esta imagen, ¿es esta imagen la que hace a una persona tener fe o la palabra de Dios?

Desde mi análisis la fe entra por el sentido de la vista, es claro que para muchos creer o ser arte de una religión es por tradición familiar, pero nuestro primer enfrentamiento con ella y con nosotros mismos es la imagen, así nuestro primer acercamiento a Dios, no es él ni el Espíritu Santo sino Cristo, a la humanidad de Dios, es ante el que nos persignamos, arrodillamos y platicamos, Él es el que nos salva no Dios, Él es quien escucha. Así esa imagen de Cristo, trazada por grandes artistas de todos los tiempos es la de un hombre esbelto, blanco o moreno, alto, con un cuerpo marcado, semidesnudo, porque un manto blanco oculta su sexo casi al descubierto no le entrega la desnudez, con un rostro hermoso y una mirada azul penetrante perdida entre un bello cabello castaño largo.

Jesús Crucificado¿Qué es lo que pasa en nuestro ser frente a esta imagen? Si quitamos de nuestro consciente que es Hijo de Dios, esta imagen es la de un hombre sensual, que muestra al mismo tiempo fortaleza y debilidad, así, en una mujer cruyente la imagen de este hombre se convierte en el prototipo de unhombre y en el hombre de fe, el prototipo de la virilidad y la fortaleza. Este concepto es en mi opinión algo claro que tiene y tuvo presente el magisterio de la Iglesia, el amor a Jesuscristo, tienen un principio en un gusto fisico, en una atracción poderosa como la que se tiene con cualquier amante, así la fe en Jesucristo surge de una atracción física que pasa por diversos procesos hasta llegar a ser el gran compañero de vida para entregarnos a la muerte.

La imagen de Jesucristo crucificado es una imagen que siendo creyente o no se hace presente en la vida de toda persona, es una imagen que impacta, que choca, que puede amarse o despreciarse, pero que siempre esta en nuestra mente, es imposible despojarla de ella.

Esto es en gran medida porque esta imagen tiene en si misma el todo de nuestra vida: belleza, dolor, inocencia, fortaleza, paz, violencia, sensualidad, castidad, vida, muerte, silencio y un retorno a la vida. Este proceso de vida muerte, plasmado por cientos de artistas y utilizado por la Iglesia a lo largo de muchos siglos es desde mi punto de reflexión una teología visual del erotismo que tiene como punto central enamorar y seducir, de la misma manera que Dios lo hizo con María, es decir, sin tomar a la fuerza, a voluntad todo creyente se ofrece a sí mismo(a) en cuerpo y alma, donde se vive para Dios y se muere para llegar a Él.

cristo crucificado velazquez_detalleLa imagen de Cristo crucificado impacta porque entrega en un mismo instante la vida y la muerte de una manera que seduce y apasiona. Cristo en la cruz es un hombre con quien se casan los sacerdotes, monjas, hombres y mujeres de fe y el hijo de Dios a quien se consagran y nos consagramos los creyentes; es la imagen la que produce un impacto erótico, es la imagen la que seduce, no las palabras, no las enseñanzas, es la imagen la que adquiere en cada creyente confianza, amor y un deseo de llegar con Dios, si no fuese así las palabras de Dios serían comprendidas y la actuación del ser humano sería otra, es este mismo deseo que provoca esta imagen la que nos hace comprender nuestra humanidad frente a otra humanidad. No es la imagen de un Dios ante la cual nos arrodillamos, es ante la imagen de un hombre sufriente, y es en este momento cuando nos redimimos ante un hombre que comprendemos y nos sentimos vivos, la imagen de Cristo crucificado no ofrece a pesar de la violencia con la cual es trazado muchas veces, una imagen de muerte, esa imagen que nos seduce nos entrega vida, porque el acto erótico produce vida, porque la imagen de Cristo crucificado tiene en sí mismo el siguiente proceso:

Encarnación – acto erótico de deseo, amor y acto voluntario donde Dios deja su omnipotencia para convertirse en un hombre

Pasión – proceso de sufrimiento donde un hombre siente la presencia de la muerte teniendo como base el amor

Crucifixión – proceso de muerte como signo de vida

La fe en la imagen de Cristo crucificado tiene una unión clara con el cuerpo, porque es a partir, como ya se mención{o, del enamoramiento físico que se llega al amor espiritual, además de que entrega a quien lo ama lo que todo amante busca de su amado, la seguridad de la vida para el momento de la muerte.

Otro aspecto importante de la importancia de mostrar a un Jesús crucificado invadido de belleza es a través de analizar porque todos los artistas que lo han descrito visualmente, lo representan de esa manera erótica, quizá, sea porque en el inconsciente de cada uno creyente o no creyente necesitamos a un Dios que nos seduzca, ¿Qué imagen de cualquier dios o héroe muestra fealdad? Recordemos la imagen de Zeus, un dios poderoso varonil, sensual reflejo de un semental y de virilidad, qué pasa con Dionisio quien es mostrado en infinidad de esculturas con un cuerpo similar al de Cristo pero mostrándose completamente desnudo o Heracles este semidiós paradigma de la virilidad que es considerado en muchas ocasiones analogía de Jesús o David el asesino de Goliat.

Estos pequeños ejemplos nos otorgan una clara respuesta sobre la necesidad de que aquél dios a quien se le ora tenga belleza, virilidad, fortaleza porque son atributos que el hombre quiere para sí mismo y que la mujer busca, porque el creyente busca más allá de lo que teológicamente signifique la imagen y semejanza un dios que tenga la perfección que el busca en sí mismo y un dios que tenga la perfección y la belleza que el ser humano busca encontrar en el otro/a.

Veamos algunos de los grandes cuadros de la historia del arte sobre la imagen de Cristo Crucificado.

*Velázquez / * El Greco / * Dalí / * Rembrandt /* Zurbarán / *Gaughin /*

José Luis Ojeda (escultura)

En resumen puedo decir que la imagen de Cristo Crucificado es una imagen erótica que provoca infinidad de sensaciones pero entre ellas la de un gusto físico, el cual es provocado conscientemente porque para que se llegue a amar a alguien en esencia por lo que es da y otorga, primero tiene que existir un gusto físico el cual mueve nuestra sexualidad, porque como menciona Benedicto XVI en su primer encíclica Deus carita est, “el ser humano es 50% espíritu y 50% sexualidad, no puede vivir sin combinarlas de la misma manera que un Dios hecho hombre no puede existir sin tener estás condiciones”.

Un dios que se hace hombre como lo es el Dios cristiano, es un Dios que no prohíbe la sexualidad, porque el mismo pasó por este proceso, es un Dios que vivió todas las experiencias de la vida de un hombre mortal, porque si no terminaría siendo un semidiós y no habría diferencia entre los semidioses griegos, sería similar a Prometeo. El dios cristiano es un dios que se hace carne a través de la carne y como bien lo dice el credo un dios “Engendrado no creado” y no hay otra manera más sublime que el acto sexual donde la divinidad y la humanidad de cada hombre y mujer se unen para engendrar.

La imagen de Cristo crucificado es el reflejo de la vida de todo hombre que nace sabiendo que se vive para morir.

Por último concluiré con un poema de mi autoría, donde expreso la importancia y los conflictos del erotismo en un proceso de fe, porque a Dios no sólo hay que sentirlo sólo con el espíritu y el alma sino principalmente con el cuerpo, porque al final Jesús es el más grande amante de todos los tiempos.

Me postro ante Tu hijo,

Me levanto.

Lo miro en la Iglesia

adormilado,

adolorido,

crucificado.

Se oyen rezos entremezclados.

Todos oran,

se persignan en Tu nombre

y se van.

Nadie puede salvarlo,

debe morir.

Es un mortal

clavado

triste

solo.

Me acerco.

le quito la tela

y dejo su piel al descubierto,

me empino

y comulgo con su vino derramado.

Relamo su sangre

beso sus pies

y me largo.

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