LA REALIDAD OTRA VEZ MUESTRA SU ROSTRO SINIESTRO por Letal

LA REALIDAD OTRA VEZ MUESTRA SU ROSTRO SINIESTRO

 

Hoy no es un día común

hoy es un día negro

la realidad otra vez

muestra su rostro siniestro

Al ir abriendo la puerta

un aire violento

me dice sin piedad

que no estas ahí

La Barranca, “Día Negro”

El presente escrito habla de la enorme preocupación de los tiempos brutales, violentos, agresivos, inhumanos, todo ello generado por la violencia o en su caso por el mensaje subliminal de ingerir a través de las palabras, de la vista y del oído “apologías a la violencia”, ya que normalmente asociamos la violencia con el crimen que nos ponen al alcance los medios escritos, televisivos, y en Internet.

ojo violencia¿Nos hemos puesto a pensar qué tanto nos ha rebasado la violencia que la vemos como uno de los actos más comunes y cotidianos que ha dejado de lado la capacidad de asombro? ¿A qué me refiero? Pues a la violencia que generamos con nuestra familia, con los amigos, en los lugares de trabajo, en las redes sociales, en nuestra forma de hablar, en negar a nuestros iguales… Me refiero a la violencia de género, al acoso escolar, la violencia en el noviazgo, a la violencia intrafamiliar, al racismo, al acoso laboral, a la apología de la violencia sexual, a los feminicidios, a la tortura, a la denigración humana, a la pornografía infantil, al maltrato infantil a la esclavitud (que por muy aislada persiste en nuestros tiempos), formas y en muchos casos mimetismo de la violencia misma, lo que ha desencadenado la violencia diaria, convirtiendo la vida en días negros.

violencia familiarIndependientemente que sepamos existen culturas con mayores grados de violencia que otras, es sabido que la raíz es casi siempre la educación a temprana edad debido a fenómenos multifactoriales en los que podemos incluir elementos biológicos y psicológicos, pero no debemos dejar de lado el factor social, mismo que puede iniciar desde la infancia.

Desde este punto deseo partir mi preocupación por la forma y la “intención” en que los medios electrónicosmanejan la violencia, desde la televisión hasta los videojuegos e Internet. Para especialistas, como el psicoanalista Enrique Guinsberg, “la televisión es sólo un reflejo de la violencia social y estructural”, que incluye el sistema económico y, en última instancia, provoca que los individuos asimilen esta conducta como “un camino necesario”. De igual forma, expertos afirman que los videojuegos incrementan la violencia entre los jóvenes, aunque tampoco se ha encontrado una relación concluyente. Lo que sí hallaron investigadores como Lawrence Kutner y Cheryl Olson, de la Universidad de Harvard, fue que ciertos patrones de videojuegos se asocian más con problemas conductuales, como el acoso escolar, que con crímenes violentos.

Debemos ser conscientes de que todos los factores que promueven la violencia están tan entrelazados, que no es fácil desligarlos, pero si podemos poco a poco reduciendo su impacto en la vida de todos.

violencia-familiar psicologicaCientíficamente está comprobado que el maltrato, el abuso y toda la violencia que no deja “huellas” visibles, provocan cambios, no solamente psicológicos, sino también a nivel fisiológico, e incluso epigenético; esto es, en la forma como se expresan nuestros genes (ver ¿Cómo ves? No. 133). Lo que evidencia que las personas maltratadas a temprana edad son menos sanos en la edad adulta.

Enfoquémonos un poco en ese aspecto, lo que estamos haciendo mal en estos tiempos; somos adultos carentes de una capacidad de asombro y alejados de una “cultura de paz”, convirtiendo a nuestros hijos en un semillero de la violencia; las mujeres (amas de casa) observan sin tomarse un pequeño espacio para la reflexión en programas transmitidos en TV abierta y privadarespecto a la vida de tal o cual narcotraficante, exponiendo a los pequeños a ver estos “programas”, sin darnos cuenta el manejo de una apología de la violencia y la violencia hacia las mujeres (una vez más siguen siendo nuestro “juguete erótico” “nuestro objeto del deseo”).

violence_on_tvActualmente y para muchos les causa un enorme orgullo ver que producciones como “El Señor de los Cielos” ha roto ratings de audiencia, en la cual no solo se “ensalza” la vida de una persona que estaba fuera de la ley, sino además lo recrean como un “galán” que todos los hombres quisieran ser y que todas las mujeres desean. La realidad entre el personaje ficticio y el personaje real dista por mucho en el aspecto físico (pero ese es el negocio “galanes” y mujeres “hermosas” que ponen en la mesa el estereotipo de lo que debe ser una persona “mala” con dinero, mujeres y poder).

No basta con conformarnos saber que las telenovelas son parte de nuestra cultura (misma que no veo por dónde podamos ver con orgullo su creación), y en este caso son los capos mafiosos y asesinos a sueldo quienes protagonizan historias polémicas. Es triste ver como el tema del narcotráfico en las series de televisión ha capturado y seducido al público a lo largo de los años con sus aventuras fuera de la ley.

Narco culturaLa rentabilidad del narcotráfico y la vida de los criminales se ha reflejado en títulos como Camelia, la Texana (tomada de la canción “Contrabando y traición”, de Los Tigres del Norte) donde sus actores mencionan la idiotez “es un honor actuar en esta ficción” (Erik Hayser, actor); El Patrón del mal que está basada en el libro “La Parábola de Pablo y el testimonio de sus víctimas”, es la vida de Pablo Escobar Gaviria, narcotraficante colombiano más buscado del mundo; La Reina del Sur, recrea la vida de Teresa Mendoza, joven mexicana originaria de Sinaloa, adaptación además de la novela del escritor Arturo Pérez-Reverte; El señor de los cielos, muestra la historia de Aurelio Casillas, líder del Cártel de Juárez; Rosario Tijeras relata la vida de una mujer criada entre criminales, busca venganza y un modo de vida en el narcotráfico asesinando para adquirir poder lo que la convierte en una sicaria; El capo es una mezcla de las principales líneas de los capos más conocidos de la historia de los cárteles en el continente; Las Muñecas de la Mafiason mujeres que por distintas circunstanciasse involucran conel crimen organizado; La Viuda de la Mafia; Sin tetas no hay paraíso otra adaptación de un libro en este caso de Gustavo Bolívar, que narra la obsesión de una mujer por salir de pobreza; El Cartel: se basa en el libro “El cartel de los sapos”, escrito por el ex narco colombiano Andrés López López, alias “Florecita”, quién además participó en la elaboración de los guiones, en el relata cómo se entregó a las autoridades de la DEA y cómo se convirtió en informante[1].

Todos ellos hombres y mujeres inmersos en las historias del crimen organizado, en la mayoría de los casos personajes rodeados de lujos, joyas, dinero, poder; se trata de crímenes registrados en los noticiarios y en periódicos, y tal parece que existe una necesidad de saber de esos personajes (al menos para las cadenas televisivas, cuya intención es aprovechar la miserable ignorancia en la que estamos inmersos, ya que cifras oficiales marcan al país con un nivel de estudios de primaria).

El gobierno y su responsabilidad

Lo que encontramos en las narconovelas, no son héroes, no son antihéroes,son personas que surgieron que se hicieron y que tomaron el camino con odio, llenas de venganza, llenas de ignorancia, llenas de crueldad. Al respecto, las autoridades de nuestro país no hacen efectiva la ley atribuidas a través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) de enfrentar estás marcadas incoherencias, y que a la letra dice:

“La Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía tiene la atribución de regular los contenidos en materia de radio y televisión, es decir, que la transmisión de los programas cumpla con la ley.

Para ello, la Ley Federal de Radio y Televisión establece los parámetros de lo que se deberá transmitir en la programación de un canal de televisión o una estación de radio.

El incumplimiento a la normatividad aplicable, conlleva a la imposición de sanciones por medio de un procedimiento legal.”

De igual forma señala:

Corrupción de lenguaje.- Es el uso de palabras obscenas o en doble sentido, por parte de un conductor, actor o invitado, independientemente del horario en que sea transmitido.

Escenas contrarias a las buenas costumbres.- Son transmisiones contrarias a la moral, que ofenden al pudor, y a la decencia.

Apología de la violencia, el crimen y los vicios.- Son aquellas transmisiones que muestran la forma de cometer delitos sin mostrar las consecuencias de dichos actos, también se considera como tal, cuando se defiende o se expresa admiración por las personas que cometen actos delictuosos, y cuando se defiendan o aconseje cualquier tipo de vicio[2].

ninos-armasLa disposición de las autoridades podemos resumirla a la poca importancia y atención, a la normalidad de los tiempos, al darle impulso al negocio de la violencia, y a la banalidad; dejando de lado la “intervención real, efectiva y natural” para intervenir ante el riesgo de tener transmisiones que desde mi punto de vista hacen y recrean una “apología del narcotráfico y de la violencia”.

Obviamente hay personajes ficticios y otros no, sin embargo las adoptamos como parte de una cultura popular. ¿Debemos creer que esas transmisiones son para no repetir hechos y recrear o en su caso contribuir a crear nuevos estereotipos y personalidades con las características de la venganza, lo sanguinario, lo inhumano? Lo que yo supongo es que como en todo está el maquillaje de crear personajes con características de telenovela que le den esa justificación y legitimidad a través de hombres y mujeres que en fondo son buenos, aman, son amigos, son hijos, son padres, aman a sus “madrecitas”, y en estos casos el amor siempre gana aunque dicho amor sea de un malvado y/o malvada.

Es obvio han tomado elementos de los estadounidenses (que no están tan alejados de esta realidad al ser los mejores policías, investigadores, detectives y antiterroristas que la historia de la TV haya visto), nos referimos a la mezcla perfecta polis vs malos.

Dicha mezcla es la fascinación que robustece la pantalla con el crimen, la ley, la justicia, y el romance.

Las “buenas intenciones” o la falacia del maquillaje

En 2011 los principales medios de comunicación del país llámese televisoras, radiodifusoras, periódicos, y portales de internet, firmaron un acuerdo para actuar con “responsabilidad” ante la violencia registrada en aquel entonces[3].

Bajo el nombre Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia los medios se comprometieron a “NO HACER APOLOGÍA DE LA VIOENCIA”, así como establecer lineamientos informativos comunes, “no ser voceros del crimen” y proteger a los periodistas amenazados por el narcotráfico.

Se establecieron los siguientes criterios editoriales del compromiso a decir:

  1. Proponer criterios editoriales comunes para que la cobertura informativa de la violencia que genera la delincuencia organizada con el propósito de propagar el terror entre la población no sirva para esos fines.
  2. Establecer mecanismos que impidan que los medios se conviertan en instrumentos involuntarios de la propaganda del crimen organizado.
  3. Definir criterios para la protección de la identidad de las víctimas de la violencia generada por la delincuencia organizada.
  4. Establecer mecanismos para la protección de los periodistas en situaciones de riesgo.
  5. Promover el respeto a la legalidad, el combate a la impunidad y la participación ciudadana.
  6. Sumar al más amplio número de medios al Acuerdo y, de manera especial, a aquellos que se encuentran en las zonas de mayor conflicto.
  7. Crear mecanismos de seguimiento del Acuerdo que permitan conocer el grado de apego al mismo.

De igual forma se determinaron los principios rectores:

  • El respeto a las libertades de expresión y de prensa.
  • La independencia editorial de cada medio de comunicación.
  • La obligación de los medios para informar con profesionalismo.
  • La responsabilidad social de los medios sobre lo que informan.

Consideraciones finales

violencia-de-generoCreo hasta el momento podemos afirmar sin duda existe una apología a la violencia, y no creo dependa en este caso del espectador de los ojos con los que lo vea, va más allá el mensaje oculto, los estereotipos, y el consumo de crear falsas identidades a la que normalmente llevamos, nos invitan al juego, a la excitación, a la adrenalina de al menos poder lamer un poco de violencia.

Regresando un poco debemos ver que las cifras han destacado con preocupación que las condiciones sociales, económicas y culturales han llevado por ejemplo a jóvenes sin un proyecto de vida (el cual se ve ridículamente difícil por las grandes idioteces que han hecho los gobiernos por dejarnos más en la pobreza y en la ignorancia).

Entonces las narconovelas ¿son la mezcla perfecta de la telenovela rosa, las series policiacas, los grandes capos, las mujeres poderosas y peligrosas, y el romanticismo que tratan de reflejar la problemática social que afecta a las sociedades? O ¿Pone en estandarte lo glorioso de las producciones televisivas?

violencia_educacionUn hecho innegable es esta apología de la violencia de las televisoras, que además contribuyen con “noticias” sensacionalistas (TV Azteca un rey de reyes), lo que es una manera de explotar la tragedia y no respeta que hubo en su momento víctimas de la violencia, la memoria es débil, es tersa, es invisible ante lo que hicieron estos capos cuatreros de la paz.

No podemos desligar los problemas generados por la violencia, por lo que se hace necesaria la verdadera aplicación de las leyes en todos los tópicos derivados de dicha apología ya sean las reformas al sistema penal, la formación de jueces y fiscales, la transparencia y eficacia de las políticas públicas orientadas a enfrentar este problema, etc. etc.

Violencia callesTodo debe tener una reserva en lo que refiere a los temas de seguridad pública y violencia, la realidad no se esconde, y de ahí un punto importante, no niego que exista la violencia, lo que pido es evitar la apología de la violencia. Estoy convencido que no hemos acabado de entender lo que la televisión y sus pobres contenidos representan para nuestra sociedad actualmente, la televisión establece un vínculo muy estrecho y delgado con la sociedad, es esa criatura poderosa que genera valores, creencias, aspiraciones, sentidos y prácticas que trascienden el campo de los espacios de nuestras conciencias, es “un foco de infección”[4]. La difusión de la violencia ejercida por las organizaciones criminales de narcotraficantes y el aparato de seguridad federal, estatal, municipal y delegacional son convertidos en una mercancía de circulación diaria; así somos testigos de cómo los temas de coyuntura mimetizan en el producto de las rancias mazas, las “narconovelas”.

Lamentablemente debemos reconocer que si no hemos actuado ante la presencia de mensajes directos de apologías a la violencia hemos ido consolidando la cultura de la misma, hemos consolidado su presencia con nuestra complacencia del desinterés al tiempo que la estamos justificando como parte de las relaciones sociales en las que estamos inmersos, ¿Pero a costa de qué? Pues simplemente, a través de acciones en las que nos podemos descarnar en busca del prestigio, el poder, la riqueza, el sexo, etcétera. De esta manera no existen, desaparecen los contrapesos ante la magnitud que presenta la ilegitimidad de sus fines, su ejercicio organizado y claramente impune, a partir de un ejercicio de poder destructivo y abusivo que genera la apología de la violencia.

No más…. No más ¡!!!! apologías de la violencia de cualquier tipo encarnados por la competitividad empresarial; por los mensajes de nacionalismo vacío y enajenante del gobierno; por los denigrantes “espectáculos” públicos de los medios de comunicación repletos de una falta de respeto y vulgaridad, que en sus mensajes noticiarios omiten, modifican y exageran aspectos de lo acontecido, construyendo notas con formas encubridoras y poco críticas de la realidad social.

No-más-sangre1No puedo dejar de lado mencionar que los distintos lenguajes que se emplean en las narconovelas es “morboso” altisonante y contenidos más específicos que de cierta manera forman, modifican, configuran, reflejan, debilitan o robustecen identidades sociales mal encaminadas a ver un mundo que se torna convincente ante los espectadores. Y es convincente porque es el producto de un contexto (la riqueza, la deshonestidad, la ambición, el egoísmo, la competitividad, el hedonismo, el machismo, la violencia, etc, etc.)que padece, en buena medida, muchos de los “valores” que se necesitan rescatar hoy en día y generar una cultura de paz; esto no puede suceder si no existen las condiciones y el verdadero compromiso tomadas por los gobiernos pese a su ineficiencia e ineptitud, o en su caso colusión; y los falsos compromisos de los medios de comunicación que esta vez sean reales y tangibles.

Alguna vez Martin Luther King, dijo “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”, Juan Pablo Segundo destacó “La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas; y sentenció Isaac Asimov, “La violencia es el último recurso del incompetente”. Yo pienso que la violencia se duplica cada vez que llegamos a lamerla, a masticarla, a tomarle gusto como para tragarla todos los días sin que cause efectos colaterales a la mente, estamos infectados con vómito de engaño y con la mentira subliminal al creer estamos perfectamente bien.

Letal

Colaborador del Corredor Cultural NarvArte

[1] Datos consultados en distintos medios de Internet.

[2] Para mayor información vea http://www.rtc.gob.mx/NuevoSitio/infracciones.php?id_no=7%20

[3]Medios se unen contra la violencia en la Iniciativa México. Firman acuerdo para actuar con responsabilidad y se comprometen a establecer los lineamientos informativos y evitar la apología. Excélsior, 25/03/2011.

[4] El Comunicador. Caifanes. El Silencio.

 

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“Tres formas de no morir asesinado en una balacera y una bala de goma” por Edgar Khonde

Balacera vía públicaEn 2013 se registró un homicidio cada hora. 10 mil 95 homicidios durante todo el año. La violencia, como enfermedad social, le cuesta a México entre el 8 y el 15% del PIB. Hace algunas noches frente a mi casa se desató un enfrentamiento entre pandillas; no vivo en el norte del país ni en los convulsionados Michoacán y Guerrero, vivo en la ciudad de México. Asombrosa y afortunadamente ningún disparo hizo tino. Cuando la policía llegó junto con ambulancias no encontró heridos. Yo estaba asomado desde mi quinto piso observando el transcurso de la pequeña guerra.

 1

 Comía en un restaurante en Zacatecas en donde me encontraba de vacaciones, las mesas del lugar eran de color café y las sillas estaban tapizadas con imitación de piel en color rojo. Las paredes del lugar eran rojas, blancas y ocre, y fungían de espacio galería. Cada cuadro enmarcaba un estilo diferente, le pregunté al mesero si la obra expuesta pertenecía a un solo autor, era colectiva, o era la colección del establecimiento, pero no me supo responder. En cambio, lo noté nervioso. De inmediato lo llamó el barténder. De golpe subió el volumen de la música con que amenizaban la hora de la comida, la música era griega o turca o balcánica. Más tarde escuché sirenas. En la acera de enfrente del comercio se estacionaron dos camionetas negras y una ambulancia. Las camionetas tenían distintivos de policía federal. Le pregunté al mesero qué había pasado. En voz baja me dijo que hace rato había habido una balacera. Qué tanto rato, dije. Hace rato cuando usted me preguntó por las pinturas. Al día siguiente más menos me informé que por esa avenida habían perseguido a un fulano y le habían metido una decena de tiros, el fulano alcanzó a responder con otros tantos, sus rivales huyeron. En la acera tendido bocabajo fue recogido por los federales. Mientras yo preguntaba por los cuadros, sin escuchar los tiros, absorto y puede que ensimismado.

 2

Marco Fonz A Marco Fonz lo conocí por medio de Tonatihu Mercado, que me lo presentó en una feria del libro. Antes, lo había visto en una reunión de la AEM en La pirámide. No conozco su obra. Lo más cerca que estuve de él fue a través de una discusión vía correo que llegaba a una lista de yahoo entre posiciones burocráticas, trincheras poéticas y éticas estéticas. En esa discusión percibí que Marco era un apasionado de las discusiones; luego presencié alguna otra disputa en foros de escritores donde él siempre estaba al ataque. No tengo una opinión de él, ni me corresponde.

 De alguna forma pienso que asistimos al suicidio de Marco vía facebook, como otros usuarios, el poeta transmitía su pena en directo (un mensaje que circuló en inbox solicitaba ayuda para impedir que Fonz cumpliera su autosentencia). Una muerte en facebook es más real. El mejor ejemplo del poder de la red social lo otorga el fenómeno del pánico en el oriente del DF cuando rumor a rumor se esparció que La Familia Michoacana estaba quemando comercios y tomando prisioneros. O el reciente caso de la nota de una joven anarquista que supuestamente habría sido asesinada en un paraje boscoso, y que resultó un fake. No había hordas de narcotraficantes y sicarios tomando al DF (no como hordas), y tampoco la joven anarquista existía (su perfil fue tomado de una mujer chilena, incluidas fotografías, de otra red social para crear la falsa noticia). Los feisbuqueros sostuvieron la veracidad de ambos hechos solo porque estaba en facebook.

 Marco Fonz renunció a participar de las cifras de decesos causados por el ambiente de violencia que se vive en México, y prefirió como escenario el sur más austral que pudo encontrar. Aunque para que no olvidáramos que él también es mexicano, nos tuiteó algo así como: oigan, me estoy muriendo. Todas nuestras muertes serán tuiteadas cuando alguien envíe un tuit que diga: van 150mil asesinados entre el sexenio pasado y el vigente.

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pandillas Viví en una colonia en el poniente de la ciudad, alrededor de un año. En un lapso de tres meses la pandilla de mi colonia y la pandilla de la colonia vecina enfrentaron sus venganzas a través de la ley del talión. En doce semanas fueron asesinados seis jóvenes de mi colonia y seis jóvenes de la otra colonia. Cada asesinato fue repetición del anterior. El primero, un chico menor de edad camina de su casa a la tienda de la esquina y de un automóvil en movimiento recibe una ráfaga. Su nombre es Víctor Hugo y lo conozco porque él y sus hermanos comandan a la pandilla local. En las semanas siguientes sus dos hermanos también serán rafagueados. Al cabo de esa ruleta rusa territorial, interviene la policía y detiene a algunos miembros de ambas pandillas. Los que no son detenidos huyen al norte del país y al sur de los Estados Unidos. De todas esas muertes solo una es anunciada en el periódico, en La Prensa (el periódico que dice lo que otros callan). Me pregunto si los otros once cuentan para las estadísticas judiciales o del INEGI; o como se supone que en el D.F., no hay crimen organizado, entonces no hay muertes por violencia, no hay baleados, no hay ajustes de cuentas, no hay ciudadanos, no hay siquiera gente.

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 No leí a José Emilio en la secundaria ni en la preparatoria. Hay dos instantes que me revelan su literatura. El primero es una librería de viejo sobre Donceles donde laboré tres meses. El segundo es la barra de la cocina de Nora. Leí Las batallas en mis ratos libres del trabajo, que eran varios. Y lo saqué de ahí al menos tres veces, no recuerdo en cuánto lo vendí. A Nora le gustaba José Emilio. Y tenía un par de libros de él en la barra de su cocina. En mi cabeza los nombres de Pacheco y Nora son indisolubles.

 En el tuiter leo versos del poeta que son posteados por sus lectores. Me imagino que con capturas de pantalla podrían reconfigurarse sus poemas. Los versos son arrancados de sus textos originales y vertidos en lo efímero de la time line. Leo a @baronesarampant que dice: «Si se van los poetas ¿Quién acariciará el mundo?» Se van los poetas y se van sus palabras, se van las palabras que no tuvieron tiempo de acuñar, porque las que están en los libros se quedan y permanecen en la memoria del lector. Pienso en cuántas de sus palabras extrañaremos y qué orden repetiremos en la memoria para no olvidar sus versos. Tuitea otra vez @baronesarampant: «Que se mueran los poetas es casi una señal del apocalipsis. Se nos mueren las palabras, las más bellas de ellas.»

 Cada que se muere un escritor, o un representante de una disciplina artística, y la gente lo lamenta y llora, me digo lo mismo, lo más natural de la vida es la muerte. Máxime cuando quien muere rebasa los 60 años, cosa que se me hace antinatural. No soy de esos que lamentan el deceso de alguien viejo; celebro que hayan vivido, que hayan estado en el mundo de la manera en que lo hicieron. Celebro que José Emilio no haya sido alcanzado en una balacera por un tiro cuando era niño o joven como tanta gente en el norte del país. Celebro sus letras y espero que descanse en paz en el desierto que no conocemos que es lo eterno, y que no haya sido asesinado en las batallas que se dan en los desiertos de este país donde cada vez estamos más solos.

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mujer-sicaria Sicarear o sicariar, ¿cómo se conjuga el verbo que se desprende del sustantivo sicario? Leo un artículo sobre sicarias: mujeres jóvenes que son reclutadas para asesinar. Nuevas femmes fatales con acento norteño. Las chicas que caminan en zancos, por fin es desvelada mi duda, ¿quiénes eran aquellas chicas que veía en distintos puntos de ciudades y poblados norteños con características particulares que parecían invisibles para los demás nortenativos? En el articulo entrevistan a tres mujeres jóvenes (y no jóvenas) que purgan sentencia por haber sido asesinas, sicarias, que trabajaban sicareando para cárteles y bacrims de la frontera. Sus ráfagas también cuentan dentro de las números de esta guerra. Una de ellas dice que como sicarias son diferentes a los sicarios porque la mujer piensa antes de actuar y el hombre solo actúa. De repente me da por pensar que sus asesinatos son más reflexivos, y puede ser que menos violentos.

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 Reviso el catálogo de Editorial Foc para elegir los libros que reseñaré, me he comprometido con tres reseñas. En la sección de lírica veo el nombre de Sergio Loo y su libro Sus labios brazos en mi boca rodando. Lo escojo y le envío el correo a Anuar Zúñiga para que me envíe el archivo del poemario.

 En uno de los festivales del Chilango Andaluz me presentaron a Sergio Loo. Coincidí luego con él en otros lugares vinculados al quehacer de la literatura. Compartimos amigos, algunos espacios, pero solo nos saludábamos, supongo que reconociéndonos.

 En la mañana enciendo la computadora, reviso tuiter y facebook, un camino de pésames va recorriendo el time line. Sergio era muy joven y estaba condenado. El hecho me impacta, me deja en silencios. No está bien que tan pronto haya tantos poetas muertos. Pacheco, Fonz, Gelman, Loo. Pienso que lo de Loo fue lo mas injusto, pero no alcanzo a explicarme porqué valoro que las otras muertes son más justas, o no tan injustas.

 «Su cuerpo no era lo importante», dice Loo en el poema del mismo título, de su libro Sus labios brazos en mi boca rodando. Que el cuerpo no sea lo importante es un grave consuelo para el que no puede poseer el otro; para quienes no veremos más a Loo es igual de grave y por eso lo sentimos. Más adelante, el poema IV, dice «Recuéstate          cierra los ojos para que con los ojos cerrados dormido te calque y no conozcas nunca los atónitos rostros de la gente que de ahora en adelante al verte se preguntará por la veracidad de tu gravitacional dulzura». Recostado Loo en la tierra del mundo, se pasea con sus palabras y letras, dulce pero ya no asido a la gravedad, sino como al enunciar los sonidos del habla, volátil.

 Cuando muere un poeta se hace deíctico, porque aunque no se tenga una referencia física de él, sus versos van para siempre unidos a su persona. En ese sentido la forma de estar de Loo, ahora que no lo vemos, es las palabras que nos deja.

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manifestacion Cuando veo las imágenes en video de las protestas ciudadanas en contra el proceder del Estado en México, pienso en la épica. Una vez en la Facultad de Filosofía y Letras en clase de Literatura Medieval (no recuerdo si ese era el nombre exacto de la asignatura) pensé que para volver a escribir poemas épicos tendría que recurrir al pasado. Pensé que no nos quedaba ninguna épica para contar. Pero erré. La nueva épica estaba siendo contada a través de los corridos; y un tipo de épica en específico, estaba narrada en los narcocorridos: una narcoépica.

 La batalla que sostiene la ciudadanía en contra de un Estado totalitario que busca someter la opinión pública, también podría enmarcarse dentro de una épica. No todo es Age of empires. Podemos contar de héroes y tiranos, de vencedores y vencidos, escribiendo poemas octosílabos acerca del 1º de diciembre de 2012. El día que Kuykendall recibió un impacto con bala de goma y que posteriormente, más de un año después, ocasionó su muerte. Kuykendall fue ejecutado extrajudicialmente por el Estado. Los responsables responden a los nombres de Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera.

 Kuykendall suscribió la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Era compañero de los zapatistas, porque ellos entre sí responden al nombre de: compañero. El poder en el gobierno aparte de asesinar a los civiles económica y socialmente, emplea sus fuerzas para desarticular a la sociedad organizada, y en simulacros de enfrentamientos utiliza tanquetas, gases lacrimógenos, toletes y balas de goma para someter la indignación de las personas. Kuykendal murió porque el gobierno así lo dispuso. El Estado es el invasor que pretende conquistar la libertad, voluntad y fuerza de una masa de ciudadanos que aparentemente no responden a estos choques eléctricos disfrazados de balas de plomo.

 PS

 -Cada año que transcurre puede ser resumido un menos de 140 caracteres: «2013, 10mil 95 homicidios #México»; «2014  ? homicidios #México».

 -Cuando un poeta muere pienso que es como si nos pasara rozando una bala, que tal vez eso habrán sentido los zapatistas con el asesinato de Kuykendall. Tal vez eso sintamos todos en un rincón de nuestra mente cada que asistimos a la plana de un periódico o un noticiario que informan sobre un nuevo asesinato producto de esta guerra. Porque la poesía poesía y la gente es más importante que la poesía. La muerte de los poetas beneficia a las editoriales. La poesía no importa. Como dice el poeta Javier Raya: «(…) el que exista una industria cultural pues te hace creer que lo que haces es muy importante, pero si te pones a pensarlo y desapareciera todo lo que hiciste, todo lo que se supone que has hecho, el mundo no cambiaría mucho, nadie se daría cuenta, menos en poesía».

-Una vez en una manifestación vi un #tuitcallejero que decía: «cada muerte es un fin del mundo». Y sí, todas las mañanas asistimos a fines del mundo, y eso duele.

Edgar Khonde

@edgarkhonde

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